sábado, 20 de julio de 2013

El canto del Rafa (Segunda Parte)

Creemos que la muerte hace su egoísta cosecha sólo en los demás; que los nuestros son intocables e invencibles. Casi al filo de la medianoche, el miércoles 26 de junio, salimos de nuestro error. La parca se llevó a Rafael Manríquez Silva, cantautor, virtuoso de la guitarra, pero sobre todo amigo-hermano. Creíamos que el Rafa era inmortal; lo seguimos creyendo. La muerte, en su desgraciada incursión, no pudo cargar las posesiones del artista. Nos quedamos con su música, su poesía y su aporte en la lucha por conseguir una sociedad más justa. A esos tesoros nos aferramos para tenerlo siempre presente.



Estas líneas, escritas al influjo de la emoción por la pérdida irreparable, no constituyen una biografía. No pretenden acercarse en lo más mínimo a un retrato. Sólo contienen vivencias, sentimientos y recuerdos contados quizás en forma desordenada, con errores de fechas y de secuencias en la vida de mi amigo-hermano Rafael.

Hay hechos que marcan a fuego. Uno de ellos fue el prematuro fallecimiento de Alicia -la esposa del Rafa y madre de Marcia- cuando no llevaban mucho de casados. La tragedia lo golpeó fuerte y creo que el rictus de amargura que siempre llevó, no obstante su buen y festejado sentido del humor, fue su luto permanente, como probablemente también la razón de su incesante búsqueda del amor perdido.

Otro hecho que no sólo dejó una huella en Rafael, sino en miles de chilenos, fue el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Aparte de cortar con un proceso democrático que iba camino al Socialismo y dejar una huella sangrienta, truncó una prometedora carrera de baladista de nuestro amigo. A saber, el sello IRT (Industria de Radio y Televisión), había planificado un interesante trabajo y hasta le había encontrado un nombre –José Simón- que para los productores era más “comercial”. Entiendo, ya que la memoria falla, que hubo un par de discos 45 rpm grabados que no sé dónde podrían encontrarse.

Ya sus posibilidades de convertirse en un popular cantante habían quedado de manifiesto en un concurso de canto organizado por la vieja Radio Corporación, en uno de los últimos programas en vivo y con público de la radiotelefonía antes de que la irrumpiera la televisión. El ganador de ese certamen fue Pablo Rossetti, quien años más tarde integraría el popular dúo “Pachi y Pablo”.

El Rafa fue segundo y no me pregunten sobre el repertorio, aunque vagamente me parece que hubo un par de canciones popularizadas por el español Raphael.

Destacable es que en el show de dicho concurso radial actuaran, entre otros, Arturo Gatica y Arturo Millán, voces legendarias del cancionero popular y quienes no vacilaron en transmitir sus experiencias a los novatos concursantes.

Ya el Rafa estaba instalado en Santiago. Habían quedado atrás los trasnoches viñamarinos de canto y guitarreo con su hermano Manuel, con David León y Juan Olivares (integrantes del dúo León- Ríos), con Luis Zepeda, gran guitarrista de la Quinta Región, con los hermanos Apablaza –Rodrigo y Alonso- y con muchos otros personajes de la bohemia porteña y de la Ciudad-Jardín. En mi caso, privado de talento musical, era sólo testigo y participante pasivo en esas reuniones.

El golpe de Estado puso las cosas muy difíciles para la mayoría, pero al mismo tiempo comenzaría a forjar en Rafael su evolución filosófica y su acercamiento a las causas populares.

Su trabajo como redactor de la revista “El Musiquero” lo había acercado a los grandes creadores e intérpretes de la llamada Nueva Canción Chilena.

Su viaje a Ecuador y posteriormente a Estados Unidos nos alejó geográficamente. Antes de regresar a Chile tras mi primera incursión en este país (1988) lo visité en East Bay y le prometí que si regresaba, sería a esta zona, en donde se respiraba un aire más puro y libertario que en Los Angeles, en donde había residido.

Volví el 2002 y junto a su entonces pareja, Paz, me acogieron en su casa.

Encontré a mi amigo consolidado artísticamente y al cabo de los años lo pude confirmar. La madurez absoluta se había manifestado. "Descubrí que es más importante cantar con el alma que llegar a un Do de pecho", me dijo. Lo encontré como parte importante en el centro cultural latino “La Peña”.
Lo encontré orgulloso de haber participado en el grupo “Raíz”; lleno de nuevas y bellas canciones; con un virtuosismo mayor en la guitarra; con su música para poemas de la Mistral y Neruda; con sus cantos para los niños y su intento de romper límites con su “Mi sol de ayer”; con su extraordinario dúo con Ingrid Rubis en el cual alcanzó uno de sus mejores rendimientos interpretativos; con su orgullo de ser padre de Marcia y Manuel; con la chochería propia de ser abuelo de cuatro nietos; con su amor inconmensurable por Tupac y por, supuesto, con la satisfacción de no haber transado jamás sus valores e ideales artísticos.
E, Olivares P.
(continuará)

miércoles, 10 de julio de 2013

CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES

 ALCANZO CIEN MIL VISITAS
 
Por José G. Martínez Fernández
.
Gran felicidad nos embarga.
Otro Blog nuestro ha completado la maravillosa cifra de CIEN MIL VISITAS.
Se trata de CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES.
Hace algunos días llegó a esa cifra.
CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES es nuestro Blog más visitado después de GRANDES POEMAS CONTEMPORÁNEOS, el que ya lleva la importante cifra de más de DOSCIENTAS DIEZ MIL VISITAS.
Si esta felicidad la expresamos es porque estamos logrando ingresar a la sensibilidad de decenas de millares de personas con un arte hermoso y que, a veces, pareciera no ser entendido.
Y eso significa que ya estos Blogs nuestros han sido leídos en prácticamente todos los países del mundo, aunque en algunos sólo sean diez personas, pero en otros son cientos y en otros son miles.
La poesía, como la libertad, corren.
La poesía es la lámpara que alegra nuestra vida porque es como un cuerpo todo: respira amor, tragedia, lucha social, búsqueda de justicia, paz y -también- muerte.
Esa batalla de ubicar grandes poemas es una tarea muy hermosa.
Nos place el alma (ese ente tan extraño), nos da razón para vivir entre tanta peste, entre tanta hipocresía, entre el destilar de odios burdos, injustificados, entre engaños.
CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES es un agradecido de la gente que entra en su espacio, porque, se entiende, la grandeza de la poesía que publicamos, los hace llegar a esa gente.
Es, también, una razón de vivir; como un día será la razón de morir.
Pero después de haber caminado entre ello y haber dejado esto...la poesía seguirá viva...porque siempre la estuvo: desde el momento en que cada poeta creó un texto digno, un texto lleno de inteligencia, el poema fue inmortal.
Agradezco a los medios como REDACCIÓN POPULAR de Argentina, PRENSA-ABIERTA de Estados Unidos, EL PUERTO LIBRE de Arica-Chile, el gran espacio cultural que es CINOSARGO y de otros espacios virtuales que nos ayudan colocando éste y otros link nuestros.
Agradezco, por lo tanto, al académico e historiador Raúl Isman, al periodista Ernesto Olivares Perke, al escritor y profesor universitario Daniel Rojas Pachas, al poeta y periodista Carlos Amador Marchant y a tantos otros difusores.
Doy las gracias a las decenas de miles de personas que visitan ese espacio.
Gracias a ellos CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES ha pasado la cifra señalada -las cien mil visitas- y sigue sumando.
En el espacio ya hay más de cien poemas y habrán más, muchos más.
Desde autores de la época de la Independencia hasta poetas actuales conforman ese espacio.
Un espacio que nos hace vibrar y soñar día a día.
José G. Martínez Fernández

martes, 9 de julio de 2013

El Canto del Rafa (I)

Creemos que la muerte hace su egoísta cosecha sólo en los demás; que los nuestros son intocables e invencibles. Casi al filo de la medianoche, el miércoles 26 de junio, salimos de nuestro error. La parca se llevó a Rafael Manríquez Silva, cantautor, virtuoso de la guitarra, pero sobre todo amigo-hermano. Creíamos que el Rafa era inmortal; lo seguimos creyendo.  La muerte, en su desgraciada incursión, no pudo cargar las posesiones del artista. Nos quedamos con su música, su poesía y su aporte en la lucha por conseguir una sociedad más justa. A esos tesoros nos aferramos para tenerlo siempre presente.

 
Nuestro primer contacto fue hace medio siglo, cuando entrábamos en la adolescencia. Llegó a mi liceo, en Valparaíso, en calidad de trasladado desde un establecimiento capitalino cuando el año escolar había comenzado hacía un par de meses. Creo que fue en 1964. Su padre, Don Manuel, había conseguido un gran contrato de instalaciones sanitarias en Viña del Mar y toda la familia debió trasladarse a la ciudad-jardín.

Lo vi entrar a la sala de clases tímido y retraído. El destino lo instaló en un pupitre vecino al mío y nos hicimos amigos. El profesor Jefe me pidió que lo pusiera al día con los apuntes y tareas. En otras palabras el “profe” me pidió que tomara la responsabilidad de guiarlo en el proceso de adaptación al programa de estudios y la “puesta al día”.  No solamente me encargué de él. También lo hice con su hermana Elvira, a quien la familia llamaba “Yira”, con la que nos enamoramos y al cabo de algunos años de pololeo nos casamos, lo que me convirtió en el cuñado de Rafael. (Pero esa es otra historia)

Debo confesar que con el Rafa no tuve el mismo éxito que con su hermana. El iba a clases sólo por cumplir. Ya estaba “en otra”. Aunque respondía a las exigencias escolares, su ocupación mayor era interpretar el repertorio de Los Chalchaleros a dúo con su hermano mayor José Manuel –otro gran intéprete- y tutearse con bordonas y primas. El canto y la  guitarra eran sus mejores compañeras y, sin duda alguna, su prioridad.

Junto maduramos la adolescencia. Aparte del binomio con su hermano, integraba el grupo Los Machis en el cual las oficiaba de arreglador y armonizador de las voces. Recuerdo que el mencionado conjunto compitió en un certamen llevado a cabo en el Casino de Viña del Mar y resultó segundo. El primer lugar fue para el Quilapayún que recién emergía. Personalmente creo que el grupo del Rafa merecía el primer lugar, pero los de ponchos negros desarrollaron un fecundo marketing y llamaron la atención por su calidad y su puesta en escena.

El quehacer musical de Rafael Manríquez al era más bien intuitivo, visceral, pero honesto. Costaba que tomara un camino más académico y sistemático. Tuvo, eso sí, un maestro en la guitarra que le enseñó muchos secretos del instrumento que le acompañaría toda su vida.  Ricardo Acevedo, ex integrante del conjunto “Fiesta Linda”, director de una Academia de Guitarra fue uno de sus mentores con las seis cuerdas.

Crecimos juntos jugando a la pelota, al pool, compartiendo fiestas en donde se cantaba, se conversaba y se comía. La generosidad de su familia era manifiesta. Las puertas de su hogar siempre estaban abiertas y sus padres, Marta y Manuel, eran hospitalarios anfitriones.

Entramos a la Universidad de Chile, en Valparaíso, (ahora se llama Universidad de Playa Ancha) a estudiar Periodismo. Uno de nuestros compañeros era el Payo Grondona y en las clases de inglés se alternaban los estudios de la lengua de Shakespeare con entretenidas cantatas.

Nos trasladamos en Segundo Año de la carrera a la Escuela de Periodismo del viejo Pedagógico, en Santiago, pero a mitad de año Rafael decidió tomar otro camino. Se puso a trabajar en la Contraloría General de la República. La rutina y las labores de oficina no eran su vocación y se retiró. Mientras, siguió su relación con la música, integró el conjunto Ñancahuazú con el que obtuvo el segundo lugar en el Festival de Viña con la canción “Cordillera Americana”, compuesta por Kiko Alvarez quien también formó parte del grupo para la competencia. Como solista ganó varios premios, entre ellos el de Mejor Intérprete en el Festival de la Guinda de Curicó en 1972.

Sin el ánimo de ser autoreferente debo informar que mis primeras armas periodísticas se desarrollaron en la revista-cancionero “El Musiquero”, de propiedad de mi primo Oscar Olivares. Luego del triunfo popular de Salvador Allende fui llamado a cumplir labores comunicacionales en una empresa del Ärea Social y debi renunciar al Periodismo de Espectáculos. Mi remplazante en la revista antes mencionada fue Rafael. Allí nuestro amigo tuvo la oportunidad de empaparse, de primera mano, de toda la corriente relacionada con la Nueva Canción Chilena. Como reportero conoció a Los Parra, Víctor Jara, Inti Illimani, Quilapayún, Alfredo Zitarrosa, Rolando Alarcón, Tito Fernández, Patricio Manns y a todos quienes formaron parte de ese inolvidable movimiento de la cultura popular. Creo que en esos años comenzó a forjarse en propiedad,  su posición política y su identificación con las causas e ideales populares.
Creo que durante esos años no vislumbrábamos el entorno. Conversar con Víctor Jara, entrevistar a Silvio Rodríguez, a Patricio Manns o a Pablo Milanés, eran parte de la vida diaria, por decirlo de alguna manera. No le tomábamos el paso a los gigantes que nos rodeaban y del cual Rafael Manríquez iba a formar parte desde otras latitudes.
Sin embargo la noche cayó en Chile el 11 de septiembre de 1973 y la última entrevista a Víctor Jara, realizada por Rafael para “El Musiquero”, se quedó en los talleres de la Editorial Lord Cochrane. Ese número, que llevaba la portada de Jara, nunca vio la luz.
 
(continuará)
 
E.Olivares Perke
 

domingo, 30 de junio de 2013

LUNA CALIENTE, UNA MARAVILLOSA NARRACIÓN SOBRE SEXO Y CRIMEN

por José G. Martínez Fernández.

LUNA CALIENTE es una extraordinaria novela del argentino Mempo Giardinelli.
Se desarrolla la historia en la calurosa zona del Chaco argentino y tiene como protagonistas a gente de la pequeña burguesía del lugar.
Ramiro vuelve a su tierra y conoce a Araceli, quien es una magnífica arquitectura de belleza y una escultura de deseo carnal.
Vislumbrado por esa mujer y aceptada su pasión, Ramiro será capaz de convertirse en criminal por solicitud de Araceli, más por el deseo carnal que lo impulsa que por amor a ella.
Es así como realiza lo que el capricho perverso de la joven desea: asesinar a su padre.
Araceli hará de Ramiro un títere.
Aquí empieza la acción de la policía y se provocan nuevos hechos trágicos.

El lector de LUNA CALIENTE podrá encontrar que esta novela se lee con rapidez, que la intriga lo toma desde la primera a la última página, sin tregua. Y además se involucra en la persecución policial y se siente horrorizado con la muerte del padre de Araceli, por ser la muerte de él responsabilidad de la hija.
Es como si el lector se convirtiera en un personaje más de la trama perfectamente construida por Giardinelli.
El crucigrama está abierto en muchos de los espacios de la novela; recorre unos cuadros mayores para encontrarse con otros más pequeños, para señalar que el crimen no paga, sino que castiga; que el odio burdo no tiene final aceptable, que la naturaleza humana es compleja, que el amor filial, a veces, se rompe como sucede con ciertos personajes del maravilloso clásico PAPÁ GORIOT.
Esta novela, LUNA CALIENTE, dijimos, es una obra extraordinaria.
Influida un tanto por Nabokok, otro poco por la novela negra y algo por la escritura garcimarquiana, aunque se publicó en 1988; es decir con posteridad al boom latinoamericano, que llenó de gloria a las letras latinoamericanas y desplazó un tanto la permanencia de España como eje central de la novela en lengua castellana.
LUNA CALIENTE es, con seguridad, una de las grandes novelas surgidas tras esa explosión de gran literatura.
Hay en esta obra un dramático episodio que cuenta la maldad de algunas mujeres; quienes, a través de sus cuerpos hermosos y sus pasiones desatadas, juegan al amor y persiguen objetivos que encierran parte de algunas patologías humanas.
LUNA CALIENTE es un libro de tal calidad que ha alcanzado espacios vitales en la narrativa hispanoamericana, en la cual está llamada a convertirse en un clásico.

EL AUTOR:
Mempo Giardinelli nació en el Chaco, Argentina, en 1947. Ha obtenido numerosos importantes premios. El fundamental, el Rómulo Gallegos, lo recibió en 1993.
Durante la dictadura del sátrapa Videla, uno de los más grandes criminales de Américalatina, vivió un largo exilio.
Es autor, aparte de Luna Caliente, de las novelas: Santo oficio de la memoria, 1991; Cuestiones internas, 2003; entre otras.
En el cuento ha publicado los libros: Carlitos dancing bar, 1992; El castigo de Dios, 1993; y otros.
También ha editado libros de cuentos para niños: Cuentos con mi papá, 2004; Celeste y el girasol, 2009; y otros.
En el ensayo ha publicado los libros: El género negro, 1984; México: el exilio que hemos vivido, 2003; y otros.
También ha incursionado en la poesía.
El gran escritor ha sido invitado a varias Ferias Internacionales del Libro, entre ellas a la de Santiago de Chile.
José G. Martínez Fernández
 

jueves, 13 de junio de 2013

MANUEL SCORZA DENUNCIÓ A LOS ASESINOS DE MILES DE INDÍGENAS

Por José Martínez Fernández

Manuel Scorza es uno de los grandes novelistas y poetas que ha producido el Perú.

Además Scorza fue un importante luchador social que estuvo en los mismos espacios en que se desarrollan varias de sus novelas, en especial la célebre REDOBLE POR RANCAS.
Por otra parte hizo el papel de editor publicando, entre otros, al enorme pensador marxista peruano José Carlos Mariátegui.
En 1961 fue el líder de la protesta contra los constantes crímenes de campesinos en los Andes Centrales del Perú -la zona de Pasco- donde la empresa minera Cerro de Pasco Corporation, con la complicidad de las autoridades de la zona, iban a ser desalojados de sus terrenos.
Pasco no era sólo una rica zona productora de cobre, sino que -además- lo era de zinc, de plata y de plomo. Pero el campesinado vivía de lo que ancestralmente lo había hecho, de la pequeña agricultura y la crianza de animales...todo en menor escala.
Pero las autoridades le hacían la vida imposible...sólo querían abrirle espacios a la minera extranjera y, para ello, necesitaba que los indígenas abandonaran esas tierras. Hacían cercos, lo que impedía que las ovejas y otros animales pastaran libremente, como había ocurrrido por decenios.

Entonces los animales se morían de hambre y los campesinos ya no tenían que comer.
Además, en un acto irracional, las autoridades hicieron degollar muchas ovejas para demostrarle al pueblo indígena que el poder era de la autoridad.

Además el juez de primera instancia del lugar que usaba un apellido falso, Montenegro, al mismo tiempo que les robaba lo que los campesinos producían les destruían lo que les restaba de sus cosechas.
Los ingenuos campesinos habían recurrido a plantear sus problemas al mismo juez de primera instancia, quien, en vez de hablarle de una solución, les insultaba y les agredía. El trato que le daba a esos hombres era como si fueran animales.
Además el individuo empezó a hacer que los cercos crecieran muchísimo más, lo construían los de la guardia civil, las mismas autoridades y hasta el párroco.
Todos esos actos hartaron al pueblo que, al final, decidió matar al juez. Para ello se reunieron y entre todos elegieron a Héctor Chacón, apodado el Nictálope, para cumplir lo indicado.

Enterados el juez y otras autoridades de ello y de la sublevación indígena que todo esto acarrearía se enviaron fuerzas armadas a la zona. Ellos poseían fusiles. Los indígenas tenían sólo piedras y palos y otras herramientas que eran todo su arsenal defensivo.

Llegadas a la zona las fuerzas armadas cundió el pánico entre la población. Los indígenas pretendieron conversar con el jefe de los hombres armados y para ello designaron a uno de los suyos para dialogar con un alférez.
Éste sólo atinó a decir que tenían que irse y que para ello iba a contar, lentamente, hasta diez. No escuchaba las palabras del representante de los campesinos. Cuando iba en la mitad de su cuenta el indígena advirtió que ardían las chozas, se quemaban plantaciones y se disparaba a las personas, como caían los hombres indefensos...y al contar el 10 el militar hizo un disparo mortal al representante de los campesinos.
Después el caos empeoró y sólo sombras y polvos inundaron el lugar.
Aquí Scorza introduce un importante espacio mágico cuando hace hablar a los muertos, quienes, conversando entre ellos, se cuentan lo que pasó, cómo habían visto asesinar a sus compañeros y de qué manera habían muerto ellos, algunos tras larga agonía.

Tras el enorme drama en esa zona a Héctor Chacón, el Nictálope, lo condenaron a veinte años de cárcel.
Todo ello pasaba en los años sesenta.
A los pocos años de llegar al poder el General Juan Velasco Alvarado, y al conocer la historia de ese valiente hombre, gracias a la obra de Scorza, le dio el indulto.

Con la entrada al gobierno del mismo General llegó la Reforma Agraria y, con ella, mayores espacios de libertad para los campesinos de todo el Perú.
Se dice que Velasco expropió a gusto y gana. MENTIRA. Todos los casos de expropiados que, al menos yo conozco, fueron beneficiados con otras tierras.
Sé del caso de una señora que vive en Tacna y que critica al gobernante...a su familia se le expropió grandes tierras, pero de escaso valor, camino a la sierra, y a cambio se les dio menos tierra, pero de gran valor por estar más cerca de Tacna, y ella sí reconoce esto.
Además es falso que pequeños agricultores hayan sido expropiados. Sé de casos en el Valle de Sama, cerca de la misma ciudad de Tacna. Habían parceleros que tenían más de cien héctareas. Ninguno de ellos fue expropiado.

Sé también del caso de una señora cuzqueña cuya familia aún mantiene varias decenas de héctareas en esa región.
A Velasco se le acusa de abusador...pero lo que hizo fue dar la tierra a quienes la trabajaban y a quienes hubo de expropiarles, les dio otras tierras...al revés de Chile en que Pinochet quitaba tierras desde medianos a pequeños propietarios sin entregar otras propiedades a cambio.
Claro que no hay comparación entre un Velasco benefector honesto y un Pinochet sátrapa y criminal.

La novela REDOBLE POR RANCAS ha sido traducida a más de caurenta idiomas, lo que, obviamente, permitió a millones de personas conocer la tragedia indígena de los años sesenta en los Andes peruanos.
La vida de Scorza es una vida de escritura y de lucha. Nacido en Lima en 1928 murió trágicamente, en accidente de aviación, en 1983.
Al igual que Vargas Llosa hizo estudios en el Colegio Militar Leoncio Prado.
Luego entró en la Universidad de San Marcos. Allí participa de debates políticos junto a la generación de jóvenes de ideas revolucionarias.

Se integra al APRA, partido entonces clandestino, y apoya a José Luis Bustamente y Rivero para la presidencia del Perú. El candidato es electo y el APRA deja la clandestinidad.
Pero en 1948 el APRA intenta un levantamiewnto revolucionario, célebre por la cantidad de asesinados en una sola ciudad, Trujillo, tierra del líder del partido Víctor Raúl Haya de la Torre, quien se refugia en una Embajada.

Scorza fue detenido, encarcelado y expulsado del Perú.
El General Manuel Odría se había hecho del poder.
Según el mismo Manuel Scorza, el levantamiento fracasó porque los líderes apristas los traicionaron. Él mismo tenía una misión importante y riesgosa: tomar el arsenal de guerra del Colegio Militar Leoncio Prado. Para ello debía llegar una orden, lo que nunca sucedió.
A sus veinte años empezó a vivir su exilio.

Argentina, Brasil, México, Centroamérica, fueron sus nuevos espacios de vida.

En 1954 ganó el primer, segundo y tercer premios en los Juegos Florales de la Universidad Nacional de México.
Dos años después regresó a Lima, y allí obtuvo el Premio Nacional de Poesía José Santos Chocano por su libro LAS IMPRECACIONES, que había publicado en el país azteca en 1954.

Manuel Scorza provenía de la clase económica más pobre del Perú. Su padre era mecánico y su madre era enfermera, labores que ejercían en Lima. Sin embargo, por problemas bronquiales de Manuel, se trasladaron a vivir a los Andes. En esa zona el clima le haría mejor al niño. Era 1934 y se establecieron en el pueblito de Acoria, en el departamento de Huancavelica, próximo a Lima.
Para sobrevivir los padres de Manuel Scorza pusieron una tienda y panadería en el pueblo. Allí entró al colegio a los siete años. En Acoria el futuro gran narrador, poeta y luchador social, vivió una experiencia horrible: casi se ahoga en el río.

Cinco años después regresaron a Lima. Allí el padre se estableció con un puesto de periódicos y revistas.
De inmediato Manuel se lanzó a leer diarios y revistas, en especial le gustaban las historietas y Leoplan, revista argentina, en las que leía, condensadas, grandes novelas.
Luego pasaría a preocuparse de la obra de Gorki, cuyo libro MIS UNIVERSIDADES, influyó en su decisión de dejar el Leoncio Prado. También leyó a otros autores rusos; y, además, a Flaubert y Balzac y a otros escritores mayores.
Todo aquel bagaje de lecturas, su inteligencia extraordinaria y su sensibilidad, lo llevarían a ser un hombre comprometido con los problemas sociales, los que jamás traicionó y por los que escribió tanto sus grandes novelas como sus maravillosos poemas.

José Martínez Fernández

miércoles, 15 de mayo de 2013

RODOLFO KAHN, GRAN POETA DEL CHILE ACTUAL

Por José G. Martínez Fernández.
Hay en calle Sotomayor, casi esquina Colón, en Arica, extremo norte de Chile, una casa
de muy estrecho frente y de pintura deslucida. La casa, sin embargo, es larga…como la
vida del gran hombre que la habita.
 Ese hombre es Rodolfo Kahn, gran poeta del norte chileno y uno de los mejores del Chile actual,
quien, por la calidad de su arte, puede compararse a otras figuras relevantes de la nueva poesía
chilena actual.
Pero…¿Qué hace que Rodolfo Kahn sea uno de los grandes aedas de todo el territorio chileno?
 Lo que hace que Kahn sea uno de los mayores exponentes de la lírica del Chile actual es la singularidad
enorme de su temática planificada en versos y estrofas cuya arquitectura final, el poema, produce
interrogantes muy originales.
El bardo ha escrito pocos poemas, pero son de una calidad infinita. Es un innovador profundo,
apenas tocado por la mano mágica de Ezra Pound y de T. S. Eliot.
 Su lírica rescata temáticas de la tecnología, de las religiones antiguas, de los espacios de la ciencia,
de la misma poesía, de personajes múltiples.
 Esa misma lírica, de difícil comprensión, tiene, sin embargo, un halo de luz inmensa.
 Kahn ha publicado poco: en revistas y antologías de poesía.
Daniel Rojas Pachas y yo, entre otros, le hemos dedicado algunos artículos en varios diarios
digitales. El mismo Daniel y otros han publicado, además, sus poemas en diversos medios.
 Yo lo he incluido en dos o tres números de la revista impresa de poesía PALABRA ESCRITA.
Su poesía, también, la he expuesto en varios blogs.
 Además lo incluí en la antología CIEN POEMAS CHILENOS CLAVES, publicada el año
2011.
 Rodolfo Kahn, indudablemente, uno de los mejores poetas chilenos actuales, es ya un hombre mayor
y, reitero, ha publicado pocos poemas, pero casi todos ellos tienen un signo muy peculiar.
Y eso es lo que vale.
NOTA: Quienes quieran leer a Rodolfo Kahn hay poemas del autor que se pueden encontrar a través de
Google.

Discutamos el modelo

Por Juan Cristóbal Guarello
(Publicado en el Diario chileno Publimetro)

   El peor fantasma del empresario chileno es bien concreto: la Unidad Popular. Más allá de la caricatura de las colas, la violencia callejera o el chancho chino, quienes acumulan medios de producción y por lo tanto, la riqueza de este país, tienen sobradas razones para recordar con espanto los tres años de Salvador Allende en el poder. Esa pasada fue brava, porque desde el gobierno en conjunto con organizaciones sindicales, fueron de punta al corazón del empresariado: la propiedad de los medios de producción. Por entonces, estamos hablando hace 40 años, la discusión no se centraba en los abusos de la banca o en los derechos de los consumidores, sino en quién es dueño del aparato productivo nacional. Es decir se intentaba cambiar la estructura en su totalidad.
Afortunadamente para ellos Augusto Pinochet vino al rescate para evitar las expropiaciones y devolver lo “socializado”. La discusión si fue legítimo o no en este momento es estéril y no nos meteremos en ella. Sin embargo es necesario recordar las declaraciones del mismo Pinochet, en los primeros días del poder total, cuando a la Televisión Española le dijo de manera tajante y sin metáforas, fiel a su estilo cuartelero, que “las conquistas de los trabajadores no serán tocadas”.

Sabemos que las palabras del dictador valieron poco. Paulatinamente los militares no sólo devolvieron a los empresarios sus propios negocios, sino que enajenaron miles que jamás les pertenecieron y en los que no habían puesto una gota de sudor ni un miserable escudo (energía, transporte, comunicaciones, educación, salud). El costo fue grande, porque, el dato es fundamental, ese cambio gigantesco no sólo favoreció a un grupo específico sino que se hizo sobre los hombros de la clase trabajadora. Para que las AFP pudieran transformarse en lo que son hoy, una bolsa de dinero que posee más de 100 mil millones de dólares para invertir a discreción, el chileno medio debe resignar pensiones, derechos, estabilidad laboral…

Pero tampoco nos meteremos en esa discusión (legitimidad de las privatizaciones, concentración económica, precariedad laboral), porque ni siquiera está en este momento en la página inicial de la agenda debatirlo. Se da por hecho, en concomitancia entre los distintos sectores políticos que tiene representación parlamentaria, que el sistema es ése y no hay cómo modificarlo. Porque, además y con ayuda de los medios, se ha establecido como verdad única de que funciona bien y pone a nuestro país a la vanguardia no sólo de Latinoamérica sino que del mundo entero. Y posiblemente a nivel galáctico.
¿Entonces? Muy simple y éste es el punto después del exordio: hoy nadie debate la propiedad de los medios de producción ni la forma en que esos medios llegaron a las manos de los que llegaron. Lo que se discute es cómo esos medios abusan una y otra vez de los ciudadanos, cooptando el poder político, amedrentando al poder judicial y manejando los medios de comunicación. Tanto es así que hasta el Banco del Estado se unió al baile del abuso y el caradurismo.
Es decir, no les bastó con apoderarse del país completo con la ayuda de una dictadura de 16 años y una transición borrosa de 20 años, sino que también quieren reducir a los ciudadanos a meros consumidores, acríticos, vacíos, que aceptan cualquier cosa que se les da, aunque se les esté robando de manera explícita.

La última perfomance de Jorge Awad, presidente de la asociación de bancos, fue sintomática: salió a amenazar que si no se les permitía seguir cambiando los contratos unilateralmente los costos iban a subir y el crédito se iba a restringir. En palabras sencillas: o nos dejan cobrar lo que se nos cante por ley o cobramos lo que se nos cante sin ley.

Pese a que La Moneda ya le paró los carros al banquero, hay un detalle que es bueno recordar y se enlaza con el primer párrafo ¿Olvida el señor Awad en qué estaba nuestro país hace 40 años? ¿Olvida cómo estaban ellos con el poto a dos manos con la amenaza real de que les iban a quitar todo? ¿Olvida las colas en Pudahuel con empresarios huyendo del país y vendiendo sus negocios por dos pesos?

La falta de reflexión del empresariado chileno es terrible. Y la ceguera también. El tiempo del “hacemos lo que se nos da la gana” se terminó. Hoy la ciudadanía apenas está pidiendo que no abusen de ella, que no les cambien los contratos, que no les metan cláusulas abusivas, que no les cobren intereses de usura. Apenas lo básico que debe entregar una empresa. Y pese a este petitorio mínimo, los peces gordos reclaman, lloran, amenazan y despliegan todas sus tentáculos lobbistas.

Mala idea. Porque si continúan en esa posición, en cualquier momento el eje de la discusión va a pasar al siguiente escalón (la concentración económica) y después al escalón que viene (la propiedad de los medios de producción). Y cuando tengan a un millón de personas en las calles exigiendo expropiaciones, como salieron un millón a pedir educación de calidad, ahí van a tener para llorar con razón y ganas.