El jueves 30 de octubre de 2014 recibí la noticia terrible de la muerte de Delia Cristina García Fernández, mi querida prima.
La prima con que viví la infancia triste y alegre que a los niños nos toca.
Éramos primos hermanos.
Habíamos pasado el Año Nuevo del 2013 en su casa de Iquique y este año proyectábamos pasar la Pascua y Año Nuevo que se nos viene.
Nos llamábamos más-menos una vez a la semana y conversábamos largo.
Muy largo.
Estoy con rabia.
Es una rabia porque es la muerte de una persona no sólo menor que yo.
Estoy con rabia porque era el familiar que más cerca de mí estaba.
Informando la noticia por las redes sociales he sentido el apoyo de amigos, de muchos amigos.
Pero yo me niego a creer lo ya confirmado.
Mi primita se ha ido.
A los aires astrales, a nubes mágicas, ojalá...
Ella se lo merece.
Conmigo fue una persona excepcional...
La primita ideal...
Tengo rabia. Repudio la muerte. Me asquea esa miserable.
No pudo haberse llevado a un ser tan querido.
Aquí uno debe quedarse con la pena de ya no tener una persona con la cual dialogar.
Mi dulce prima ha emprendido un vuelo que tendrá que tener como paradero un valle lleno de estrellas.
Es lo menos que ella se merece.
No olvidaré jamás, lo prometo, a esta prima, a este familiar inigualabale. Ha pasado ya una semana y el llanto ha disminuido, pero no ha desaparecido.
Y no importa. La seguiré teniendo en mi vida como una luz astral y estaré así viviendo hasta el fin de mis días que, obviamente, no serán muchos, con su presencia, con su radiante paz y cariño. Adiós prima querida.
Noticiero nocturno de la red Región
O’Higgins de TVN, viernes 28 de diciembre de 2012, informa de la
muerte de Ernestina de las Mercedes Zúñiga Verdugo, más conocida
como Isolda Pradel, esposa de Óscar Castro, célebre poeta y
escritor chileno.
Y cuya fama se hace mayor al
musicalizarse, hace ya décadas, algunos poemas, entre los que
destaca PARA QUE NO ME OLVIDES, dedicado precisamente a Isolda
Pradel, quien fuera la gran musa del famoso rancagüino.
Poeta ella misma Isolda prosiguió con
la tarea de mantener viva la memoria de Castro, luego que éste
muriera a los 37 años (en 1947).
Isolda falleció el 27 de diciembre
reciente: es decir 65 años después de su marido. La noticia ocupó
titulares de prácticamente todos los medios periodísticos locales.
Yo conozco Rancagua, pero no en forma
muy amplia, ya que he vivido en ella sólo unos meses. Averigüé
sobre los cementerios de esta ciudad. De los antiguos están el 1 y
el 2. Si se trataba de una figura vital de la historia de Rancagua
era indudable que estaba sepultado en el primero, me dijo un antiguo
residente de la ciudad.
Está ubicado en Alameda Libertador
Bernardo O’Higgins entre Rubio y Allendes. Todo el frente que da a
Alameda tiene esas puertas clausuradas. Muchos muros están quebrados
y algunos sin su parte superior y, también quebrados, a causa del
terremoto de 2010.
Tuve que entrar por la puerta de la
calle Allendes. La primera cuadra de la necrópolis tiene el nombre
de Óscar Castro, indicador inevitable que allí debía estar la
tumba del poeta. Seguí el camino recto y allí, al fondo, antes de
unos trabajos de reparación del cementerio, había una improvisada
pérgola y bajo ella un piano, un micrófono, algunas coronas.
Rondé el espacio. La tumba está en
tierra. Se había abierto un espacio al lado del ocupado por Castro
y sobre el refugio del poeta inmortal estaba, por el momento, la
lápida que acompañará a Isolda.
Tras ese espacio de tierra hay una
enorme piedra que abarca todo el espacio final de la tumba. Y en esa
piedra hay una vid que ya tiene racimos de uvas en estado verde y las
ramas de esa vid se doblan dirigiéndose al otro extremo de la
piedra. Sobre esa piedra se ha puesto un cuarteto del poeta
Castro y su año de nacimiento, 1910, y de muerte, 1947.
Es muy natural, bella y sencilla la
tumba. Sencilla como sus dos habitantes.
Óscar Castro fue un poeta de honda
marca social en su poesía. No sólo escribió poemas de amor, sino
también poemas sociales y, a veces, en muchos de ellos se cruzan
ambos temas.
¡Qué no decir de sus principales
novelas: verdaderos mapas de denuncias de injusticias!
LA VIDA SIMPLEMENTE, LLAMPO DE SANGRE y
otras obras señalan al escritor comprometido contra la injusticia.
Los estudiantes de Chile bien
reconocen, hasta ahora, con sus lecturas, la obra del enorme
rancagüino.
Llegué al lugar exacto de la tumba de
tierra, con un espacio descubierto para recibir a Isolda a las 11,
15…
El cortejo fúnebre apareció a las 11, 30
horas.
Antes y durante la llegada del funeral,
había un equipo musical que lanzaba las notas de algunos de los
poemas de Castro, entre ellos el dedicado a Isolda: PARA QUE NO ME
OLVIDES, el que se podía escuchar constantemente.
La música solamente cesó cuando
empezó el momento de los oradores.
El primero fue un médico que pertenece
al grupo de LOS INÚTILES
Entre los posteriores oradores estuvo
Nelson Carrizo, poeta de Rancagua.
Un joven cantó un poema de Castro…
Isolda Pradel fue bajada a tierra para
quedar al nivel de su amado.
Al final ocurrió el pago de Chile, de
eso tengo la sensación.
Yo me imaginaba una banda musical que
antecediera el funeral, por su calidad de poeta, por inspiradora
amada y por el trabajo continuo de mantener viva la memoria de un
gran poeta y novelista chileno que, por sus propios méritos
literarios, está presente desde Arica a Punta Arenas.
No existió esa banda. Y ¿saben
cuántas personas fueron al funeral?
No más de cien.
El pago de Chile para una mujer
iluminadora del amor poético y poeta ella misma.