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sábado, 21 de noviembre de 2009

CONCURSO ENGAÑOSO EN CANAL UCV

por José G. Martínez Fernández.

Dos veces al día millares de personas son engañadas por un concurso “cultural” en el Canal de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile). Millones de pesos se obtienen a través de un sucio programa. El Canal no es dueño de la Empresa que propicia esto, pero sí de vender espacios en que la gente gaste su dinero por nada.
Sintonice usted, a eso de las dos de la madrugada, o al mediodía, el mencionado Canal.
Verá allí a una joven muy hermosa, detrás de un precioso aparato telefónico y delante de un espacio en que se colocan palabras, números u otros elementos, que ella, blandiendo su hermosa mano muestra constantemente, mientras los va señalando. A veces habla mucho, luego entra en profundos silencios.
“¿Sabes la respuesta? Entonces llama ya y gánate 50.000 pesitos”. Eso… para empezar.
Si durante unos diez minutos nadie responde, señala que se dobla el premio. “Estoy esperando que llames”, reitera.
Siguen pasando los minutos y nadie da una respuesta que es bastante simple de indicar.
Luego vuelve a doblar la suma.
A veces, sin embargo, un concursante se lleva los 50 mil pesos. Las “movidas” de la productora muestran que dan ciertas pequeñas cantidades de dinero…
Un ejemplo: El lunes 16 pusieron en la pizarra dos letras. P y O preguntando qué animales empezaban con la P y terminaban con la O. Son sumamente conocidos los animales que empiezan y terminan con esa letra: POLLO, PATO, POTRO, PAVO, etc…
Me sorprendió que pasaran varios minutos para que alguna persona respondiera diciendo la palabra “pollo” o “pato”, para ejemplificar con las más simples.
Después de un prolongado tiempo una persona habló con la conductora y dijo POLLO. “Muy bien, señora, usted ha ganado $ 50.000 pesos”. Otras dos o tres personas obtuvieron igual suma de dinero señalando los nombres de los animales que hemos citado. Todo en una hora.
¿O la UCV no tendría televidentes y por ello las respuestas demoraban tanto?
Le conté la historia a un vecino y me dijo que era un engaño.
Quise probarlo con mis propios ojos y oídos. Puse mucha atención al programa del martes 17, el de las dos de la madrugada.
Esta vez, en el primer juego, colocaron letras aisladas que debían conformar una frase. respuesta. Las primeras letras desordenadas daban, uniéndolas, el término TOMATE.
Esperé que la respuesta por el premio de partida -$ 50.000- llegara de inmediato. Pasaron varios minutos, hasta que alguien lo señaló.
La hermosa conductora –como siempre- dijo “¿Vio qué fácil es? Llama ya y gana”.
En el segundo juego aparecieron nueve letras. Parecía difícil…y ella recalcaba ese hecho…porque existían tres letras A…Entonces, después de unos minutos, dobló el premio.
Y luego llegó a ofertar $ 200.000. La palabra era ZANAHORIA.
Entonces llamé al celular del Canal para comprobar si éste programa era realmente un engaño.
Me respondieron: “¿Sabes la respuesta? Entonces sigue llamando. Costo de la llamada: sólo $ 290 con IVA incluido”. Y cortaron.
Persistí al minuto. Igual respuesta. Reinsistí por tercera, cuarta y quinta vez y siempre fue la misma respuesta, automática: “¿Sabes la respuesta? Entonces sigue llamando." Y señalaban el costo de la llamada. Y cortaban.
Es decir en menos de cinco minutos gasté $ 1.450. Poco. En esos mismos momentos: ¿Cuántas personas más estarían llamando y recibiendo el mismo mensaje que yo? Hay personas que llegan a llamar decenas de veces, hasta que descubren el engaño.
Otros lo advierten de inmediato y dejan de llamar. Y ya no vuelven a concursar.
En una hora, señores, se tienen que hacer millares de llamados. Multiplique miles de telefonazos por $ 290 en cada programa. Y son dos programas al día.
Aquí también hay responsabilidad de las telefónicas que no debieran permitir que estas “productoras culturales” usaran sus empresas para este engaño. Bueno: al final, ellas también ganan.
Es decir: Este jueguito no tiende a probar siquiera una nimia capacidad de conocimiento de una persona. Hasta a no más de cinco personas le dan la opción de responder para justificar que sí, que están premiando ese pequeño conocimiento, cuando lo que en realidad se está haciendo es una especie de juego de azar.
Al final: Éste es un vil engaño a la fe ciudadana, porque no se está advirtiendo que sólo se le preguntará a algunos (muy pocos) de los que llamen, aunque todos sepan la respuesta.
Claro, obviamente no sería negocio para la Empresa , pero es un engaño para los televidentes.
Tal programa no es responsabilidad directa de UCV, pero si lo es indirectamente porque vende espacios para que se engañe a millares de televidentes. La Televisión gana y la empresa gana con engaño. Y las compañías de teléfonos también ganan.
Sólo los ciudadanos –excepto unos pocos que obtienen una suma pequeña de dinero- son los grandes perdedores.
José Martínez Fernández

miércoles, 29 de julio de 2009

UNA SOPA NEGRA Y VISCOSA



Por Antonio Gil
(Columna de opinión publicada en el diario chileno Las Ultimas Noticias el 23 de julio de 2009 y “pirateada” por Prensa-Abierta por considerarla una verdadera joyita)

(En la foto, la "Chucky")

Que nadie se extrañe si mañana, cuando su profesor pregunte a un niño qué ocurrió en Chile en 1810, éste le responda, muy suelto de cuerpo y lleno de seguridad en sí mismo, que esa fecha conmemora el triunfo del Coca Mendoza contra la ordinaria Chucky.
Sabemos que los auspiciadores estables del reality del Canal 13 pagaron varios cientos de millones de pesos por poner sus nombres y sus comerciales allí, pero nos asalta la sospecha de que el verdadero auspiciador fue el Ministerio de Educación de un país enemigo.
Sometida la población a un sistemático tratamiento de vulgaridad suministrado gota a gota, aun intensivo desbarajuste de ideas y valores respecto de nuestra nacionalidad, ya de por sí bastante frágil, esperamos que nadie se venga a mesar los cabellos y a rasgar sotanas en el futuro, señalando con horrorizado asombro la ignorancia y el error que han hecho presa de nuestra gente. Lo que entristece, especialmente, es que esta sopa negra y viscosa haya sido cocinada en el canal católico, propiedad de una iglesia que se yergue como la más férrea defensora de las tradiciones sagradas.
El reality 1810 supuestamente estaba ambientado en los albores de nuestra vida independiente, cuando Chile recién comenzaba a formarse y buscaba, también supuestamente, probar la capacidad de los competidores para adaptarse a las duras condiciones de vida de comienzos del siglo XIX. Sin electricidad, ni agua caliente, ni tele, ni radio, ni refri: así debían medirse los contrincantes de este circo pobre que les llenó de aserrín la cabeza a los espectadores chilenos, alcanzando un rating que lo explica y lo justifica todo. Qué principios, qué educación ni qué nada, si hoy adoramos a ese nuevo dios y postramos ante él lo más venerable de nuestro pasado, convirtiéndolo en un espectáculo lamentable y estúpido, rebosante de ordinariez y pelo sucio.
Si, señoras y señores: tenemos un nuevo dios, que es en realidad muy viejo: se llama becerro de oro, y en su honor se ha erigido un templo en Pirque y cada televisor es un altar, similar al usado por los romanos para honrar a sus antepasados. Este nuevo culto ha reportado pingües utilidades al 13 permitiéndole retomar la delantera en la trascendental carrera de los realitis shows y haciendo morder el polvo a sus competidores. No hay más argumentos, ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento, contra este nuevo dogma moral. Qué pena por Chile. Qué tristeza recordar a David Sarnoff, telegrafista ruso-americano, empresario y padre de la televisión, cuando anunció su invento con estas palabras: “Es con un sentido de humildad que vengo en este momento a anunciar el nacimiento de un nuevo arte, tan importante en sus implicancias, que está destinado a conmover a toda la sociedad. Es un arte que brilla como una antorcha de esperanza en un mundo preocupado. Es una fuerza creativa que debemos aprender a utilizar en beneficio de toda la Humanidad. Este milagro de la Ingeniería algún día nos traerá el mundo a nuestro hogar”.
Antonio Gil

sábado, 28 de junio de 2008

Sistemático proceso de imbecilización colectiva

¿Sabía Usted qué tan importante ha resultado el debut bailable de Pamela Díaz (figura de de la televisión chilena, “opinóloga”, modelo, vedette y ex esposa de futbolista) para no pocos medios de comunicación de masas?
La mencionada belleza (que seguramente ignora que es una víctima e ínfima parte de esta maquinaria procesadora y moledora de neuronas) hizo su debut bailando en el caño (a lo Demi Moore, de la película "Strip-tease") en un famoso local nocturno de Santiago de Chile, baile erótico-pélvico-ligérico de ropas. La performance no ha dejado indiferente a nadie, pues hay que reconocer que a la muchacha le sobran atributos...y no me refiero sólo a la silicona pectoral.
Pero lo que llama más la atención es que aquella noticia ha ocupado en varios medios de prensa mucho más espacio que las actividades correspondientes al Centenario del Natalicio de Salvador Allende Gossens…