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viernes, 30 de septiembre de 2011

"I love Christian" o como Fernando Villegas ama al alcalde Labbé

Por Alfredo Peña, periodista y cientista político
El título inicial tiene un conocido anglicismo. Lo que ocurre es que leí la columna del opinólogo de Tolerancia Cero Fernando Villegas, escrita en el diario La Tercera donde elogia y coloca al ex agente de la DINA, hoy devenido en alcalde, en el Hall of Fame. Tal como lee...coloca a Labbé en el palacio de la fama...
El opinólogo Fernando Villegas que se hace llamar como independiente en todos los foros televisivos, radiales y escritos por los que le pagan (o se lucra); escribe este miércoles en el diario La Tercera una columna que es de colección. El chascón columnista nos agrega una nueva pieza a su reportorio fascistoide, ultra conservador y naftalinesco al escribir un artículo en que defiende al alcalde Cristián Labbé y sus amenazantes y agresivas decisiones autoritarias sobre la educación en la comuna de Providencia.
Pero el columnista le agrega un elemento desconocido y como diría una joven del Carmela Carvajal, colegio al que quiere reprimir el coronel Labbé, es "enfermo de siútico". Utiliza terminologías en inglés y en latín...Yo que "sólo soy de un colegio con letra y número", diría que es la tipica actitud de seudo intelectuales como Villegas, que quieren parecer más de lo que son. Y en el fondo de su alma, no son nada...

Pero volvamos a la irrestricta defensa de Labbé por parte de Villegas, cuestión que pudimos ver todos los chilenos y chilenas el domingo cuando fue a Tolerancia Cero y que hoy reitera en el diario de calle Vicuña Mackenna.
Que una cincuentena de funcionarios municipales, nostálgicos pinochetistas y ochenteros ex militares hayan aclamado al ex agente de la DINA por su manejo de patrón de fundo de la educación municipal suele ser parte del folklore ultra derechista en nuestro país. Y de eso Labbé sabe mucho. Fue ministro-vocero del dictador y tenía recursos ilimitados para llevar a cabo operaciones comunicacionales.
Pero que aparezca un opinólogo con una prosa fascista y nostálgica del pinochetismo que instaló el régimen militar resulta inaudito y molesto.
Villegas ya en otros temas ha mostrado ser un opinólogo nostálgico de aquellos días en que los funcionarios civiles y militares de la dictadura imponían violentamente su parecer en la sociedad chilena.
Así como Villegas "ama a Labbé", por extensión odia a Camila Vallejo y Giorgio Jackson. Le molesta el éxito del movimiento estudiantil. Y también lo demostró con los dos líderes estudiantiles en Tolerancia Cero hace dos semanas. Y en su columna tiene frases para el Hall of Fame como dice el mismo. Una de sus perlas: "Labbé es cuero duro. No serán cien colegiales ni los abundantes periodistas con vocación de inquisidores al servicio de la humanidad los que le hagan perder la compostura".
Villegas detesta las complejidades y diversidades de la democracia. Ayer cuestionó la marcha por la diversidad y hoy manifiesta su preferencia por los estilos autoritarios y violentos como el de Labbé que, según el opinólogo de Tolerancia Cero "entraña una inclinación a privilegiar el aspecto operativo de la vida, la eficacia de un comando al que obedece sin chistar". Tal cual como lo escribe el opinólogo.
Para Villegas, cada día en los debates televisivos representa una opinión de la ultra derecha (casi cercano a la visión del fascismo de inicios de los 70' que pedía el pronunciamiento militar); hoy pide alguien que restablezca el orden amenazado por estos "cien colegiales" como les llama Villegas y que terriblemente para él, exigen educación de calidad y que haya un sistema que no los condene a vivir endeudados con los bancos.
Villegas ama a Labbé y su defensa apasionada supera los decibeles de Coloma, Kast -e incluso de Ena- que ven como un alcalde UDI se convierte en el símbolo de un manejo educativo autoritario e impositivo que barre con la opinión de las familias y de los estudiantes.

Por si usted no leyó la columna del opinólogo, ésta la termina con esta desenfrenada y desquiciada idea sobre Labbé: Es un "hombre perteneciente a otra era histórica, una donde la virilidad se probaba a mano empuñada y no con bufetes de abogados".
Un dato para el desquiciado Villegas: Cristián Labbé está siendo investigado por varios casos de las más graves violaciones a los derechos humanos que se recuerden en la historia del país. En la zona de Liquiñe, en Panguipulli, donde "buscaban" terroristas y donde singularmente fueron asesinados más de 15 campesinos. (The Clinic, 26 de septiembre. La Historia no contada del boina negra Labbé)
Y un dato más para el desquiciado Villegas: Labbé declaró recién a fines del año pasado ante el juez Alejandro Solis por otros casos de violaciones a los derechos humanos. Esta vez más cerca de Santiago: por el centro de torturas y desaparición de personas, Tejas Verdes, cerca del puerto de San Antonio.
Y como dice el desquiciado opinólogo, la viril mano empuñada (singularmente, una mano empuñada fue el logo de la DINA) que utilizaron los agentes de la policia secreta de Pinochet, como Cristián Labbé, era para torturar, maltratar y, en cerca de tres mil casos en Chile, fue para asesinar. Si, "virilmente" para asesinar a tres mil chilenos y chilenas. Y "virilmente" luego en la oscuridad y amparados en las sombras, tirar sus restos al mar. Y "la virilidad" de esos agentes era con mujeres embarazadas, niños (Carlos Fariña, 13 años, el más pequeño de los detenidos-desaparecidos, que por fortuna, sus pequeños huesitos aparecieron hace un poco más de un año en la zona norte de Santiago), hombres amarrados, desvalidos, enfermos, moribundos. Todas acciones viriles para Fernando Villegas.
Por fortuna, sujetos como Villegas y Labbé son contados con pocos dedos (espero no equivocarme). Y nuestra democracia se renovará mediante la participación ciudadana, de los jóvenes del Lastarria, del Carmela Carvajal de Providencia, de una escuelita de una pequeña islita de Chiloé, cuya lídereza es una menor de 10 años que también pide educación de calidad. Nuestra democracia se fortalecerá y se renovará con Camila, Giorgio y los millones de estudiantes y apoderados que piden una mejor educación. Y nuestra democracia se renovará con todos, incluidos...los Villegas y los Labbé.

Y los que quieren retornar a un modelo autoritario son sólo una pequeña "patota", (en las patotas, los puños son indispensables). Eso que ensalza Villegas en Labbé que es defender sus ideas a combos y algo más...
Afortunadamente ese Chile del pasado casi no existe y esos nostálgicos no les queda más que alabarse entre ellos como ocurre entre Fernando y Cristián...

Alfredo Peña

lunes, 29 de junio de 2009

VICTIMARIO DE CALAMA: “ANIMITA”

por José G. Martínez Fernández.

Gabriel Hernández Anderson fue fusilado en 1982. Está sepultado en Arica. Primero permaneció en un nicho de un cuartel colectivo, hoy está en el mausoleo familiar.
Allí hay varias inscripciones que lo catapultan como “animita”.
En 1983 investigué bastante para mi libro “Calama: el crimen del siglo”, el que sólo pude publicar ocho años más tarde, debido a diversos hostigamientos de los aparatos de seguridad de la dictadura.
En efecto el original “Calama: el crimen del siglo” fue un rehén más en manos de agentes de los aparatos de inteligencia, sufriendo sustracciones de fotografías, cartas y otros documentos importantes; algunos de los cuales, por suerte, tenían copias, que se integraron al libro.
Entre quienes entrevisté para el mismo estuvo el padre de Hernández, abogado de igual nombre que su hijo. Él fue quien luchó en tribunales por Gabriel y sus cómplices. Lucha inútil porque, perdido el caso, Hernández y su mano derecha, Villanueva, fueron fusilados en Calama el 22 de octubre de 1982.
¿Razones de la condena? Secuestro y asesinato de dos bancarios, luego de sustraer una cantidad de dinero que superaba el millón de dólares de Banco del Estado de Chuquicamata, hechos ocurridos a comienzos de 1981.
Hoy, cuando recorro el Cementerio Municipal de Arica, encuentro allí el mausoleo de los Hernández Anderson y en el mismo placas pequeñas que agradecen a Gabriel algún hecho milagroso.
Antes Gabriel Hernández Anderson estuvo sepultado en un nicho de un cuartel del mismo cementerio, al igual como su cómplice Villanueva.
Muchos favores ha concedido el brutal victimario de los bancarios, según el mito popular.
“Gracias Gabrielito por favor concedido”, “Gracias por salvar a mi hijo Manuel” son inscripciones de dos de varias placas, algunas que ya son ilegibles.
Peculiar comportamiento de nuestro pueblo –y de todos los pueblos- el victimizar al victimario…Un comportamiento, obviamente, que no es genérico.
También las víctimas –Martínez y Yáñez- son “animitas” para mucha gente.
Contrapuntos de personas que buscan el propio o cercano bien a través de ciertas solicitudes, razones que este articulista no entiende, pero que mucho respeta.
José G. Martínez Fernández.