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miércoles, 20 de febrero de 2013

BOLIVIA Y OTROS PAÍSES LATINOAMERICANOS EXPROPIAN, PERO PAGAN.

CHILE EXPROPIA Y NO PAGA

Por José G. Martínez Fernández.

El gobierno de Evo Morales expropió, en diciembre de 2012, cuatro grandes empresas españolas de diversos rubros.
Antes los argentinos, los venezolanos, los ecuatorianos, los peruanos, han expropiado empresas también tanto empresas nacionales como extranjeras.
Pero todas esas expropiaciones han sido pagadas.
En esas y otras naciones latinoamericanas han existido expropiaciones, además, de propiedades y el Estado de esos países ha pagado a los afectados.
Es decir: han habido expropiaciones responsables y que han sido justamente canceladas.
Ese ejemplo de Bolivia, Argentina, Venezuela, Ecuador, Perú y la mayoría de los países latinoamericanos han dado un ejemplo de actuación justa y preciada, ya que no se ha dañado a ninguna de las partes involucradas.
En Chile, sin embargo, no ocurre ello. Algunas expropiaciones se pagan, otras no.
El Estado suele expropiar, vía Ministerio de Bienes Nacionales, propiedades y no paga. Les pide a los expropiados que recurran a tribunales.
Y esos tribunales juegan con los expropiados. Años de juicios y años de gastos. Aburrimiento de los demandantes para que se les devuelva el costo de sus propiedades y de los gastos y daños causados.
Si el Estado chileno fuera como el de Bolivia, Argentina, Venezuela, Ecuador, Perú y otros no habría necesidad de juicios.
Al realizar una expropiación el Estado de Chile debiera informar a los afectados y señalar en la misma información cuándo, dónde y cuánto se va a pagar por la indemnización correspondiente... pero no.
El Estado chileno hace mutis por el foro.
Hablamos pestes de los bolivianos y de los peruanos, pero ellos son más lógicos y más humanitarios a la hora de hacer justicia en estos casos.
Chile se ha quedado atrás. Desde Pinochet hasta ahora…nuestro país es un país injusto.
El ejemplo de Bolivia, de Argentina, de Venezuela, de Ecuador, de Perú y otros, no se aplica aquí en Chile.
Simplemente vergonzoso.
 
José G. Martínez Fernández

miércoles, 25 de agosto de 2010

Presos Políticos Mapuches:

Los “Fariñas” de Chile

Publicado en el periódico THE CLINIC, Chile
POR LEFKÜRUF

En Cuba, la movilización de los presos en huelga de hambre generó una reacción en cadena de parte de varias naciones presionando para obtener su libertad. Entre ellos, la republica de Chile no quedó fuera de aquella coyuntura. El Presidente Sebastián Piñera y el senador Patricio Walker (PDC) participaron activamente en dicho proceso; de sus bocas irrumpieron palabras tan connotadas como “no es permitido que en un país existan presos de conciencia” o es “inverosímil que existan presos políticos”. No obstante, cuando este mismo hecho comenzó en el interior de su país, el silencio prima como hermana de la contradicción discursiva.
El 12 de julio, desde la cárcel El Manzano, cinco comuneros y dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco comenzaron una huelga de hambre. La continuaron trece presos en Temuco. Una semana después, Ignacio Gutiérrez Coña, en su soledad en Valdivia, se unía. Luego, desde Angol, diez presos más se insertaban en este proceso, para finalmente unirse dos comuneros en Lebu. Así para la fecha, existen 31 Presos Políticos Mapuche (PPM) en huelga de hambre.
Los PPM no piden su libertad, solo exigen un juicio justo. Eso significa derecho a un debido proceso, que se traduce en la no aplicación de la Ley por Conductas Terroristas, en la no imposición de testigos sin rostro y en la apertura de las actas judiciales. Pero también, no procesar a los comuneros tanto por justicia civil como militar, no ser doblemente juzgado por un mismo hecho. Lo anterior, porque es inaplicable la justicia militar para casos civiles, asimismo porque multiplica las penas por un mismo hecho.
A los comuneros se le desconoce su calidad de Presos Políticos, se les llama sencillamente terroristas. Sin embargo, son enjuiciados por leyes altamente políticas. Mientras que la clase política ofrece sus manos para darle refugio a la disidencia cubana y se prepara para ir a monitorear las elecciones en Venezuela, acá el silencio es parte de la estrategia comunicativa. ¿No es contradictorio? Pues sí, la única respuesta oficial ha sido del ministro de Justicia Felipe Bulnes, quien escuetamente planteó “no dialogaremos mientras mantengan la medida de fuerza”.
Mientras, el gobierno de derecha se llenó de un discurso fundamentado en los principios de la Declaración de los Derechos del Hombre, hoy tiene 31 PPM en una huelga de hambre que ya se ha extendido a los 32 días. Por eso es necesario emplazar a los “demócratas” y exigirles que se hagan cargo de sus palabras señaladas para salvaguardar a la disidencia cubana. Pues bien, señores del Gobierno: ¿Qué pasa con los fariñas de Chile? ¿No se estará tratando a las dirigencias Mapuche desde una óptica racista?
The Clinic

domingo, 31 de enero de 2010

MILTON JUICA, NUEVO PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA CHILENA :

¿LIMPIARÁ LOS TRIBUNALES?

Por José G. Martínez Fernández

Gran revuelo causó en la Región del Maule (Centro-Sur de Chile) la agresión que sufrió un carabinero al tratar de cumplir la tarea de fiscalizar a un individuo.
Lo que ese policía no intuía era que su fiscalizado era un Juez.
Éste, con la prepotencia de algunos jueces que pululan en tribunales chilenos, agredió al policía.
Una señal buena fue que el asunto, al menos, está siendo investigado; mas sorprende que el Presidente de la Corte Suprema , Milton Juica, no se haya pronunciado.
¿El apoyo de los similares?
Hace rato ya que el aparato judicial nuestro muestra bastantes irregularidades. Desde la no prisión de Pinochet y el extraño fin del juicio a su familia por asuntos de dineros mal habidos fue un solo hecho entre tantos otros.
La muerte de ciudadanos mapuches sin ser sus victimarios condenados en debida forma es otro punto oscuro.
Podemos sumar muchísimas irregularidades.
En Perú y en Argentina los gobernantes-asesinos pararon en la cárcel.
En Chile el gobernante-asesino murió en una cama de hospital y no conoció AQUÍ un solo día una cárcel.
La justicia chilena es miserable y canallesca. Puede cambiar el nombre de un presidente de las Cortes, pero no los hechos.
Yo propongo a Milton Juica, Presidente de la Corte Suprema de Chile, que investigue a varios tribunales esparcidos por el país y revise expedientes, litigios y resultados: Se encontrará con muchas sorpresas.
¿No es Milton Juica el llamado a restablecer los derechos ciudadanos ante los tribunales chilenos?
No es una tarea para un hombre solo, pero él cuenta con asesores. Debe exigirles honestidad, verdad, transparencia.
Ya hace más de una década la periodista Alejandra Matus publicó El Libro Negro de la Justicia Chilena , hecho que le costó una demanda del entonces presidente de la Suprema Servando Jordán.
Matus partió a buscar refugio en Argentina, mismo país que eligió otro perseguido nuestro: el periodista Francisco Martorell, hoy acomodado en la dirección de la revista El Periodista y olvidado ya de sus viejas batallas en la época de la transición democrática.
“Jóvenes revolucionarios terminan siendo viejos reaccionarios”, decía José Ingenieros en El Hombre Mediocre.
Martorell puede hacerse cargo de la cita.
Si Juica no hace una tarea de limpieza en los tribunales nuestros, será recordado como un presidente más que dejó a la judicatura chilena en el chiquero en que actualmente está.

sábado, 9 de enero de 2010

No votaré nulo ni blanco

Por Paula Acevedo

Primero que nada, mis respetos por las opiniones de otros…pido lo mismo para con las mías.
No votaré nulo ni blanco, porque no hay analgésico que pueda hacerme resistir el dolor y el horror de recibir un agradecimiento de Longueira por ello, a quien conozco desde la Universidad, mientras era partícipe y miembro de los cuadros represivos en los años 70 y 80.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero el punto final. Para que la reparación tenga opciones de continuar: Con Piñera eso se acabará.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver a Melero gobernando, el mismo que con matones andaba dando golpes en la Universidad a quienes luchábamos por el fin de la Dictadura.
No votaré nulo ni blanco, porque no sé si existirá analgésico que aminore mi dolor cuando vea a Longueira en el poder, el mismo que a un grupo de compañeros de la Universidad nos amenazó personalmente con las penas del infierno, porque luego que los sapos le avisaron, él llegó rápidamente hacia nosotros, con un grupo de matones, mientras en los pasillos del campus pegábamos carteles denunciando y pidiendo libertad por un compañero preso en esos días, que estaba desaparecido y que finalmente se supo que estaba en los cuarteles de la CNI.
No votaré nulo ni blanco, porque entre tantas otras cosas, también recuerdo a Longueira y a sus matones bajando a golpes y a empujones a Fernando Castillo Velasco, cuando trataba de hacer un discurso contra el plebiscito del 80, cuando se impuso la constitución que hoy todavía impera en el país.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero que Lavín sea ministro de Estado.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero que los empresarios paguen menos impuestos o que los evadan libremente.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver al hermano de Piñera y al Kike Morande en los actos”culturales” de mi país. Todos sabemos que aparte de ser mal músico está cerca de los círculos de la droga, que tanto daño hace a los jóvenes de nuestro querido país… tanto más daño a los jóvenes más pobres del país.
No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver al otro hermano de Piñera, el que despojó tantos derechos de los trabajadores a través del Plan Laboral y que además inventó las AFP, sea asesor de su hermano en políticas laborales y en otras materias económicas.
No votaré nulo ni blanco, porque no soportaré que me lo agradezca el diputado Alberto Cardemil, el que daba los cómputos del plebiscito en el 88. Tampoco quiero recibir el agradecimiento de Espina, de Larrain (el senador y el presidente de partido), de Chadwick ni de Coloma, quien subió el cerro llamado por PINOCHET en Chacarillas, junto a otros jóvenes de la época y que hoy son parte de los políticos de la UDI y de RN (http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Chacarillas). Menos quiero recibir el agradecimiento por mi voto nulo o blanco de parte de lE. Matthei ni de Allamand.
No votaré nulo ni blanco, porque si lo hago, la mitad de mi conciencia estará por apoyar a Piñera y todo lo que su proyecto político-económico-social y cultural significa.
No votaré nulo ni blanco porque no quiero ver a mi país aliado con los jefes de Estado de Colombia ni de Honduras y representado por un presidente que no es empresario sino especulador, que apoyó a Pinochet, que es mentiroso, que falta a la ética hasta en los negocios, que en política es capaz de hacer lo que hizo a E. Matthei…etc., etc.…que es hermano de un ex ministro de Pinochet…etc. etc. etc.
No votaré nulo ni blanco, porque sino la mitad de mi estará dando la mitad de mi voto a la derecha (porque votar nulo implica afirmar que me daría lo mismo que salga Piñera o Frei) y entonces la mitad de mi estará renunciando a principios que sustento toda mi vida.
No votaré nulo ni blanco, porque no serán 4 años de la derecha en el poder sino muchos más (recordemos lo que ocurre en los municipios en que ellos han llegado y que el que gobierna tiene todo el poder ejecutivo, agregado al de la posesión de los medios y el poder económico como para controlar a la opinión pública).
No votaré nulo ni blanco porque los que creen que la Bachelet volverá en gloria y majestad en 4 años más, tendrán que recordar que quienes tengan el poder la destruirán políticamente (los mismos que hoy la aplauden y quieren sacarse fotos con ella para ganar votos para la derecha)…
No votaré nulo ni blanco, pues la prensa, hoy en poder de quienes se sabe, no hará oposición a nada y el país será “el país de las maravillas” y todo será bueno, mientras los más vulnerables no tendrán tribuna en ninguna parte, salvo en los pocos diarios que apenas se asoman en los kioscos del centro de Santiago.
No votaré nulo ni blanco, pues será difícil sacar a la derecha o tendrá que suceder algún atentado como el de Madrid para sacar a Aznar (cuyo candidato es Piñera) como para que a última hora la gente se inclinara por Zapatero.
No votaré nulo ni blanco, porque de otro modo, ahora sí que con 100% de seguridad tendremos binominal y la misma constitución política por otras cuántas décadas.
No votaré nulo ni blanco, por mis amigos que estuvieron en las cárceles de la dictadura y por mis amigos que murieron en dictadura y porque si lo hago, facilito que lleguen a la Moneda los mismos que la incendiaron.
No votaré nulo ni blanco, porque seguro que se venderán a precio de huevo nuestros recursos naturales y las empresas del Estado que nos quedan.
No votaré nulo ni blanco, porque sino mi decisión de voto no inclinará la balanza ni para un lado ni para otro. Es decir que el peso de mi voto se reparte en una mitad para Piñera y la otra mitad para Frei. Es decir que en la mitad de mi estoy de acuerdo con que Piñera sea Presidente.
No votaré ni blanco ni nulo porque no quiero sentirme ni un pedazo de responsable –y menos un pedazo igual a mi mitad- de un gobierno de derecha, con todo lo que se ha demostrado que históricamente ello significa (sino leer algunos textos lo que fue el gobierno de Alessandri desde 1958 a 1964 y en otros tantos sobre la dictadura de Pinochet, quien fue acompañado en su dictadura, por muchos de los grandes comprometidos en la campaña de Piñera, Ej. Jovino Novoa).
No votaré nulo ni blanco, porque a pesar de las rabias, desacuerdos, injusticias, robos, inmoralidades, que tengo y veo en la Concertación, ella se acerca más a mi proyecto político y en ella hay muchas personas que merecen mi respeto político y ético y prefiero que la balanza se incline hacia ese lado… pero jamás preferiré que se incline hacia la derecha. Toda la fuerza y el peso de mi voto estarán contra esa inclinación.

Estimados y estimadas… yo sé que puedo seguir con mis argumentos, algunos podrán agregar los suyos en la misma línea y otros no estarán de acuerdo con ellos, pero por último quiero decir que para mi no existe la bipolaridad en política.

Paula Acevedo


domingo, 13 de diciembre de 2009

El sorprendente caso chileno

Por Gervasio Sánchez
(Diario El Heraldo de Aragón, España)

Chile es, en política, un caso sorprendente que debería ser estudiado en las facultades especializadas. Desde hace 20 años una coalición de partidos demócrata-cristiano y socialistas gobiernan el país bajo una constitución y unas leyes nacidas en el régimen fascista de Augusto Pinochet. Un equilibrio ideal imposible de encontrar en ningún país europeo (aalvo en Alemania) donde los grupos políticos adscritos a ambas ideologías casi nunca gobiernan juntos.
En dos décadas esta coalición, que ha contado con mayorías muy estables, ha sido incapaz de poner fin a una serie de trampas legislativas que impiden alcanzar una democracia plena. Aunque es uno de los países menos violentos de América Latina, tiene la peor ley antiterrorista, creada en los peores años de la dictadura pinochetista, que se sigue aplicando contra los indios mapuches, víctimas de los negocios espurios del Estado.
Los militares siguen agraviando a las autoridades políticas cada vez que se produce el enjuiciamiento de uniformados. Esta semana se suspendió un acto muy importante en el buque insignia “Esmeralda” de la Armada en el que iban a estar 13 embajadores extranjeros, por el procesamiento de 11 marinos en retiro, entre ellos dos vicealmirantes vinculados a hechos delictivos ocurridos en 1973...
En la actualidad hay en Chile unos 60 antiguos represores condenados y alrededor de 700 procesados por violaciones de los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura, ...
La actual presidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet tiene un 80% de apoyo popular, la mejor valoración de un politico chileno en toda su historia cuando está a punto de abandonar el poder, y una de las mejores de toda A. Latina.
A pesar de ello esta coalición conocida por Concertación de Partidos por la Democracia podría perder las elecciones el próximo 17 de Enero, fecha que presumiblemente se celebrará la segunda vuelta si mañana ningun candidato consigue el triunfo por mayoría absoluta.
Las encuestas mas serias predicen que el derechista Sebastián Piñera ganara por mas de 10 puntos...
El candidato independiente Miguel Enríquez Ominami conseguiría casi el 18% de los votos; Jorge Arrate candidato de la izquierda extra parlamentaria rondaría el 5%. Lo más preocupante para la Concertación es que sólo la mitad de los votantes de Enrqíquez Ominami, hijo del ex lider del Mir Miguel Enríquez, votaría por Frei, un porcentaje insuficiente para ganar las elecciones.
El candidato de la Concertación, Eduardo Frei, ya fue presidente 1994- 2000. Muchos lo consideran un hombre frío y poco convincente para batallar en la arena politica contra Piñera, uno de los hombres mas ricos de Chile...Su triunfo supondría el regreso democrático de la derecha después de medio siglo.
La revelación de un juez de que el padre de Frei, también Presidente, fue asesinado a inicios de 1982 por agentes de la dictadura podria beneficiar al candidato oficialista. Frei ha sido el presidente que menos interés ha demostrado por los Derechos Humanos. Jamás se dignó a recibir a una comisión de la Asociación de Familiares detenidos Desaparecidos a pesar de las súplicas. Algunas de las mujeres que llevan 36 años esperando encontrar los restos de sus familiares admiten hoy que votarán a favor de Frei con una pinza en las narices con el fin de evitar que el ganador sea el candidato derechista que mantiene relaciones estrechas con los sectores económicos que apoyaron a Pinochet.



martes, 3 de marzo de 2009

Lápiz Loco (Apuntes sin sentido)

Pecados Capitales o Confieso que…
(U ofrezco mil disculpas por ello)


No he leído a Joyce (mañana empiezo).
Me aburrí con la lectura del Ingenioso Hidalgo, pero soy su hincha y seguidor, pues creo haber captado el mensaje de hacer un mundo mejor.
Me gustan las películas de James Bond, Indiana Jones y las de Rambo.
Quisiera creer en Dios (por si hay una vida mejor donde los pobres sí que lo pasarían mejor, como dicen pues…aunque me gustaría que los desposeídos tuviesen algún anticipo ahora).
Me encantaría que no hubiese existido Sodoma y Gomorra ni Inquisición y que no hubiesen “castigos divinos” mediante el asesinato, en donde pagaron más justos que pecadores.
No soy capaz de seguir dieta alguna.
Me gusta la comida “chatarra”.
No he leído lo suficiente a Neruda, a la Mistral a De Rocka ni a Huidobro.
Me gusta el fútbol ) (¡y qué!)
Me carga el béisbol (¿Es eso un deporte?).
Todavía creo en el Socialismo.
A veces soy algo machista.
No me gusta trabajar (pero tengo que hacerlo).
Me gustaría que triunfaran los buenos.
Y que los malos se fueran a pique.
Que los trabajadores ganaran un sueldo “ético”.
Y también los empresarios (ahora ganan mucho).
No me gusta bailar (lo encuentro tan primitivo…)
Me gusta cantar solamente cuando nadie me escucha.
Me emociono con las películas tristes
y se me hace un nudo en la corbata.
No sentí nada con la muerte de Pinochet.
Prefiero a “Chicomito” Martínez en lugar de Pelé.
A “Pedro-Pedro” Arancibia más que a Garrincha.
Y Daniel Escudero a “Bam Bam” Zamorano.
No soporto al Cura Hasbún.
Ni a Patricia Maldonado.
No me baño todos los días.
Tengo algunos gustos burgueses.
Me gusta la buena vida.
Y andar en pelotas en mi casa.
Me encanta vitrinear (¿mi lado femenino?)
No escribo cartas.
Fui un mal estudiante ( y sigo siéndolo)
Me gusta el dinero.
Pero me cuesta un mundo conseguirlo.
Y casi nada gastarlo.
Soy un negado para la Computación.
Y para manejar la nueva tecnología.
Siento mucha rabia por la injusticia.
Allende se me agiganta día a día.
El innombrable se me achica y se enaniza
No creo en el Zodíaco ni en las predicciones de Nostradamus ni en las regresiones a vidas anteriores.
No creo en la Aromaterapia, ni en la Reflexología ni en la Acupuntura.
Tampoco creo en los medios de comunicación (lo cierto es que a algunos les creo…la mitad).
Tampoco creo en los que dan plata para la Teletón para salir en la foto.
O para aumentar sus ventas a costa de los consumidores.
Estoy seguro de que a la Derecha le habría gustado seguir con su Gobierno Militar por los siglos de los siglos.
Me siento más a gusto con las palabras Gente y Pueblo, que con Patria y País.
Quisiera que Chile clasificara para Sudáfrica,
y que el "everforever" fuese siempre campeón,
y que en el Festival de Viña triunfara siempre la música.
Me gustaría tener algún talento.
Y no equivocarme.
Y que las personas, animales y cosas fueran para siempre…(aunque algunas personas…bueno, pero ¡ya...! ¡está bien!).

eop

miércoles, 4 de febrero de 2009

La dictadura aún está viva




El Caso Rubilar
LA DERECHA Y SUS SOMBRAS

Por Carlos Peña (*)

(Este artículo fue publicado en el diario "El Mercurio" a raíz de las denuncias de la diputada Rubilar en torno a la supuesta existencia de falsos detenidos desaparecidos, acusación que se basó en falsa información entregada por Manuel Contreras, ex director de la DINA, actualmente en prisión condenado por innumerables crímenes durante la dictadura de Pinochet).

Las violaciones a los derechos humanos están rodeadas de mentiras y cobardías, y no precisamente de las víctimas. En medio de ese panorama, lanzar, como lo hizo una diputada, denuncias negligentes -basadas en alguien tan confiable como el ex general Contreras- es simplemente inaceptable. Especialmente si el sector que las formula nunca puso un empeño similar en condenar esos hechos y al régimen que los amparó.


Las denuncias de la diputada Rubilar -ni siquiera alcanzan la estatura de la maldad: apenas son torpes- permiten revisar uno de los temas más incómodos de la democracia chilena.Como todos sabemos, en Chile se hizo desaparecer personas, se ejecutó a otras y se torturó. Y todo ello por motivos políticos. Durante años la afiliación ideológica -al margen de lo que usted hiciera o dejara de hacer- hizo peligrar la vida.De todo ello -además de las víctimas de violencia política- hay amplia constancia.Primero fue la Comisión Rettig, luego la Comisión Valech. En momentos muy distintos -la primera en plena transición, la segunda una vez que la democracia se había consolidado- arribaron a lo mismo: los derechos humanos más básicos se maltrataron por motivos políticos. Y aunque en esta materia los números no son decisivos, son igualmente espeluznantes: la Comisión Rettig recogió evidencia de 2115 víctimas de violación de derechos humanos (desaparecimientos, ejecuciones, torturas con resultado de muerte); la Comisión Valech recogió 30.000 testimonios de torturas.No hay, a lo largo de todo el país, un abismo más grande que esa herida.Al mirarla -según consta en el Informe Rettig- casi nadie tiene motivos para el orgullo: ni los medios de comunicación, ni el Poder Judicial, ni las Fuerzas Armadas, ni las fuerzas políticas. Por cobardía, complicidad o simple flojera moral, cuando ocurrieron esos hechos nadie dijo nada.Cuando algo se dijo fue para encubrirlos o cohonestarlos.Todo lo que ha sido posible averiguar de los desaparecidos -entre ellos Luis Emilio Recabarren, cuyos familiares, esta semana, sintieron que se les acusaba de un dolor fingido- ha sido en medio de tropiezos y negaciones de quienes saben qué ocurrió. Y los mecanismos para averiguar la verdad han reposado sobre la simple persuasión. La Comisión Rettig debió actuar con la sola fuerza de su prestigio a fin de recabar antecedentes. Y la Comisión Valech lo mismo.Así y todo, ambas lograron lo que las instituciones (jueces, fuerzas armadas, medios) no fueron capaces de hacer.En todos esos casos se alcanzaron verdades más o menos globales; pero el destino de muchos y la justicia debida a sus deudos y sus familiares sigue todavía pendiente.En medio de ese panorama de mentiras, trampas, zancadillas, coartadas, excusas de diversa índole y encubrimientos mantenidos por décadas (y que no provienen precisamente de las víctimas) lanzar denuncias vistosas, obtenidas con negligencia, prestar fe a criminales y sacar conclusiones absurdas y ni siquiera plausibles, no alcanza a ser malo: es simplemente estúpido. Si Hanna Arendt habló alguna vez de la banalidad del mal, ahora podríamos hablar de la estulticia que, tarde o temprano, suele acompañarlo.Especialmente si el sector que formuló esas denuncias falaces (es fácil imaginar cuánto transpiraron para obtener esos antecedentes) nunca puso el mismo empeño en condenar las violaciones a los derechos humanos, ni al gobierno que los practicó, ni a los funcionarios que los cohonestaron, ni a los intelectuales que tejieron excusas para justificarlos, ni a los jueces que echando mano a pretextos formularios evitaron investigar, ni a los medios que decidieron comulgar con ruedas de carreta, ni a los agentes del estado que guardan todavía un silencio porfiado.La forma en que se presentaron, y comentaron, esos casos de falsos desaparecidos o víctimas es absolutamente inaceptable. Desmedra injustamente la posición de las víctimas y deteriora la cuestión moral que le subyace y que nos interesa a todos preservar. Por eso quien ha participado de ella -entre otras la diputada Rubilar: víctima de la seducción de las cámaras- no debe presidir una Comisión de Derechos Humanos. No por un asunto de posición política. Es por la incompetencia que mostró -superficialidad sería una palabra piadosa- en el manejo y la comprensión del asunto.Y desde luego Piñera -que aspira a la Presidencia de la República, nada menos- debiera mostrar una visión más global y exigir a los partidos, y a los dirigentes que lo apoyan, mayor circunspección intelectual y moral en este asunto.Después de todo, incluso si esas denuncias hubieran resultado ciertas, ellas no habrían dicho nada de cuán eficiente o no ha sido la política de derechos humanos (son otros los motivos para quejarse de ella), sino cuán torcida y cobarde ha sido la actitud de quienes, con múltiples pretextos, todos pueriles, se han negado a entregar información y a investigar la suerte de las víctimas.Por eso, más que la diputada Rubilar -cuyo pecado no fue la maldad, sino la torpeza- es la derecha y sus dirigentes la que debiera adoptar una actitud más contenida y más racional. Es demasiado obvio que al hacer escándalo con estos casos de falsificaciones la derecha está mostrando cuánta culpa le subyace.Y es que cuando se siente culpa por el pasado no hay más que dos caminos: sentir el deseo de ser castigado por la transgresión o relativizar poco a poco lo que ocurrió hasta el extremo de negarlo.

(*) Carlos Peña es un destacado intelectual chileno y actualmente se desempeña como rector de la Universidad Diego Portales, de Santiago, Chile.

viernes, 24 de octubre de 2008

McCain y Pinochet...

Desde http://www.huffingtonpost.com/

John McCain, quien ha criticado duramente la idea de sentarse a dialogar con dictadores sin precondiciones, hizo precisamente eso, en 1985, cuando viajó a Chile para reunirse con Augusto Pinochet.
El encuentro privado entre ambos había pasado inadvertido. Hasta ahora.

McCain describió el encuentro como "amistoso" e incluso "cálido", notando además que Pinochet "parecía obsesionado con la amenaza del comunismo". McCain era miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara y no hizo declaraciones públicas criticando el régimen así como tampoco se reunió con miembros de la oposición chilena.

El viaje fue organizado por el entonces Embajador de Chile en los Estados Unidos, Hernán Felipe Errázuriz. De acuerdo con documentos obtenidos en Chile, Errázuriz organizó los detalles para que el viaje de McCain resultara 'estrictamente privado' y lo describió como "un congresista conservador muy cercano a nuestra Embajada".


Artículo completo en inglés aquí

Versión en español en: ciperchile.cl