sábado, 21 de julio de 2012

DANIEL ROJAS PACHAS,
 
EL INTELECTUAL DE VUELO ALTÍSIMO

Por José G. Martínez Fernández.
 
"Ser o no ser".
 
Esa es la cuestión, decía Shakespeare.
En estos años del siglo veintiuno Arica tiene la figura de proyección intelectual más grande del norte chileno.
Se llama Daniel Rojas Pachas.

Es tal figura por sus enormes conocimientos. Desde muy joven Daniel es profesor universitario y está haciendo, ahora, un doctorado en su profesión: la Literatura.

Pero Daniel no es sólo un estudioso profundo que puede conmover a la gente al exponer sobre textos literarios y las materias afines a la literatura en general. Y hacer crónicas con análisis de obras de los diversos géneros literarios.
Además -y guiado por lo mismo- es un promotor mayor de la expresión maravillosa que es el quehacer literario de ayer y de hoy.

Desmenuza con tal facilidad los textos que uno queda boquiabierta ante tanta sabiduría. Obviamente para hacer lo que él hace...hay que ser muy inteligente y Daniel Rojas Pachas lo es.
Y, aparte de enseñar literatura en la Universidad y fuera de ella, aparte de difundir a centenares de autores, Daniel es un creador. Un poeta y un narrador.
Un poeta distinto diría yo. Un rupturista que no se acompleja de escribir con furia cuando ello lo exige. Pablo de Rokha y Carlos Droguett estarían felices de haberle conocido.
También mi amigo Franko Melo, el poeta que se fue con autorización propia de este mundo, a los 24 años, se habría maravillado con la estatura intelectual de Daniel.
El norte de Chile ha contado con algunos maestros señeros de la palabra: Mario Bahamonde, Nefatlí Agrella, Andrés Sabella, Víctor Domingo Silva, Óscar Hahn, Alicia Galaz, Luis Araya Novoa y otros pocos... pero no todos fueron "maestros totales"...
No todos tocaron varios instrumentos. Daniel, si bien no toca todos, si toca muchos.
Esta no es una apología de Daniel Rojas Pachas. Es un esquema o perfil reducido de un joven maestro de las letras y de un creador: aún Daniel no cumple tres décadas y llegar a los treinta con tantos talentos, inteligencias y trabajos lo hacen digno expositor de que la literatura chilena nortina pueda tener, al fin, un gran, gran, reflejo del arte hermoso de la palabra.
Daniel no merecía esta apología. Para nada. Él sólo se basta...su trayectoria lo avala. Vaya a GOOGLE y vea todo lo que es y ha hecho.
Un símbolo mayor que no puede quedarse en este espacio que es el norte chileno, que debe trascender más allá de esta geografía, que ha de proyectarse a Chile entero y más allá...
 
Daniel se lo merece porque el norte de Chile necesitaba a un joven como él.
Y el norte ha de tener en él un motivo de orgullo.
 

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