viernes 20 de enero de 2012

NUEVA INUNDACIÓN AFECTA A LIBROS EN CUMMING 1355 ¡CAVERNARIOS!

Por José G. Martínez Fernández.
En febrero de 2006 se produjo la inundación de una de nuestras bodegas en que guardábamos libros. La 153.
Ahora le ha tocado a la 180.
Todo ello en el Parque de los Reyes II de Ricardo Cumming 1355.
En ambos casos la falla procede de unas tuberías ubicadas en los cielos de las bodegas tuberías que, de acuerdo a las escrituras, no debían pasar por allí, porque no existen en esas escrituras.
Las bodegas carecen de agua porque no tienen baño, lavadero, ni nada que se le parezca.
Las inundaciones proceden de los defectos de las tuberías, propiedad del Condominio, y los defectos de ellas son provocados por los artefactos sanitarios de algunos departamentos.
El daño, por suerte, es un poco menor que la vez pasada.
Pero es daño.
Yo acuso aquí a la Administración y Conserjería del Edificio que no informa a tiempo de las inundaciones.
Señalan que no tienen como comunicarse con uno.
¡Qué falta a la verdad!
\Aparte de haberles dado mi teléfono tantas veces, existe internet. Existe la manera de ubicarlo a uno y, en otra instancia, existe la posibilidad de llamar a carabineros, romper la puerta, y reparar el desperfecto.
¡Pero nada de ello se hizo en 2006 y nada ahora!
Simplemente hay desidia, indiferencia y maldad.
En aquella ocasión -2006- se demandó al Condominio ante el Tercer Juzgado de Policía Local de Santiago.
El único punto favorable de la resolución del juez fue aplicar una multa de 3 (tres) UTM a la Administración del Condominio.
No se reparó el daño estructural de la bodega ni se pagó, en parte siquiera, el valor de lo perdido.
Ese hecho motivó la publicación de un libro-denuncia titulado ASESINATO DE LIBROS. Un fuerte testimonio en crónicas y poemas y reproducción de algunas de las palabras de los culpables y de la determinación del juez.
Pues bien: Ahora, por estar situada la bodega en el mismo Edificio de Santiago, se recurre al mismo Juzgado de Policía Local.
No tenemos otra opción.
No sé si estará el mismo juez.
La cosa es que la denuncia se presenta y otra vez entramos en una batalla en que no sabemos que resultados habrá.
Lo importante es que este Administrador que ya se vio envuelto –cuando tenía otro puesto en el Condominio- en el caso de 2006, deberá volver citado a declarar al tribunal.
Esto tiene para tiempo, pero no importa.
Se hará todo lo posible, porque al menos, este hecho quede anotado como una infamia.
Lo único cierto es que con ese Administrador, algunos directivos y conserjes allí no se puede convivir.
Yo no vivo allí, sólo tengo las bodegas.
Pero –al final o antes del proceso- yo venderé esas bodegas y me iré de allí.
Ya no es posible convivir con quienes sienten un odio enorme ¡qué singular! contra los libros y una constante indiferencia frente a los daños que causan.
Lo bueno en mi caso es que cuento con el apoyo de personas que tienen medios periodísticos y culturales para publicar esta crónica y ella –a su vez- es reproducida por varios medios más.
A todos ellos les agradezco.
Al profesor universitario, poeta y narrador Daniel Rojas Pachas que hace CINOSARGO; al profesor universitario, historiador y conductor de Televisión argentino, Raúl Isman que edita REDACCIÓN POPULAR; al periodista Ernesto Olivares Perke que en Estados Unidos hace el periódico PRENSA-ABIERTA, a los muchachos de LA ESTRELLA DE ANDACOLLO.
Y a los periodistas que podemos sumar de LA CUARTA, LA TERCERA y otros.
Y a todos aquellos que reproducen nuestras crónicas.
Todos, absolutamente todos, tienen la libertad de publicar este artículo.
Para que como Unamuno que decía algo así: “Sea éste un golpe contra los indiferentes, contra los ignorantes, contra el odio”.
En el cuerpo de PROPIEDADES de EL MERCURIO del domingo reciente (15 de enero), página 3, hay una exposición interesante en relación al mismo tema planteada por el conocido abogado Juan Figueroa Valdés en torno a hechos como el vivido por nosotros.
Dice refiriéndose a una emergencia en una propiedad producida en un Condominio:
 1..- “el administrador del condominio goza de la facultad para ingresar forzadamente a ella”.
 Luego agrega:
 “Los gastos que se originen serán de cargo del o los responsables del desperfecto producido”.
 Y termina diciendo:
 “de acreditarse que existe un hecho culpable o negligente que haya causado daño, y siempre que exista una relación de causa a efecto entre el origen del daño y éste, deberán indemnizarse los perjuicios que se ocasionen, no solo por daño emergente y lucro cesante, sino también por daño moral”.
Si la justicia impera debiera pensarse en lo que dice el experto Juan Figueroa Valdés.
JGMF

viernes 13 de enero de 2012

MÉXICO AL SON DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA, EL CRIMEN Y LA DROGA

Por José G. Martínez Fernández.
Se terminó 2011.
América vivió y sufrió el dolor, mucho dolor y pocas alegrías. Muy pocas.
Admiro profundamente a un escritor que –por medio de la fabulación novelesca- ha desnudado la miseria que se vive en muchos de nuestros países.
Ese artista es Fernando Vallejo y estuvo en la última Feria del Libro de Guadalajara.
Vallejo, un hito literario enorme, ganó el premio FIL (Feria Internacional del Libro); y, como señalando con el dedo la injusticia de muchos hombres de la patria en que reside, donó todo el dinero del galardón a una fundación destinada a proteger a los animales.
Vallejo es noble y con ese acto quiso decir, una vez más, lo que ha dicho en sus obras: que esa sociedad es corrupta, hipócrita, dañina y que de ello no se salva ni la feria librera llena de escritores vendidos a gobiernos corruptos.
Es singular el hecho que Fernando Vallejo haya nacido en Colombia y resida en México.
De allí, quizás, que su mirada a la corrupción sea más cercana.
2012 será el año en que la Feria invitará a Chile y con ello a muchos serviles del piñerismo y a otros de militancias políticas extravagantes.
Aprovecharán la Feria para hacer turismo.
Vallejo ha indicado, en sus libros, varios actos de corrupción que tocan el alma de nuestra América.
En especial ha enfocado su crítica a México y a Colombia.
México es el reino de la droga, del crimen organizado, donde se mata por igual a niños, jóvenes, adultos y ancianos; sean mujeres, sean hombres.
Los políticos, desde el fondo de sus guaridas, no hacen nada por evitar que esto siga ocurriendo.
Sostener una Feria del Libro en Guadalajara es mantener una vitrina en el más grande basural de América.
Quizás con ese evento, al parecer noble, se trate de tapar parte de las miserias de ese país.
Y Vallejo lo quiso señalar así en su acto de no querer recibir un solo dólar para él, sino entregarlo para la protección de los animales, como señalamos.
Una ironía vallejiana profunda. Y magnífica.
También en los ochenta o noventa le correspondió a Francisco Umbral hablar de la corruptela de ese país. Lo hizo en la revista PENTHOUSE, en español, donde era columnista habitual.
Leamos a Umbral:
“Méjico –yo lo escribo así- es la democracia/chanchullo, la revolución/chanchullo, el exotismo/chanchullo. Méjico es uno de los países que venden más exotismo al mundo, y que menos creen en el exotismo. Hay que leer alguna de las novelas policíacas de Patricia Highsmith, ambientada en Méjico, para documentarse a fondo sobre la corrupción de aquel país y su sistema de clases, que ha abolido toda una revolución sin renegar nunca de ella.
Cuando el último, terrible y famoso terremoto de Méjico, algunos equipos extranjeros de ayuda no pudieron entrar en el país, que estaba siendo devastado, en sus ruinas, por las ratas humanas supervivientes. Méjico, hoy, es lo que se llama un chanchullo político/azteca,financiero/tolteca, e histórico/maya. Y se refiere uno, claro, exclusivamente, a sus clases poderosas y directoriales”.
Lo dijo Francisco Umbral, uno de los mayores novelistas españoles del siglo veinte. Un hombre de ideas avanzadas que ha puesto la pluma a favor de los olvidados y explotados.
Él vino a corroborar lo que Octavio Paz había dicho en los sesenta; tras la masacre de decenas de estudiantes en una plaza mexicana.
Ese dolor y rabia llevó al intelectual a escribir un poema-denuncia contra el régimen de turno y el cirquillo político de su país, al tiempo que renunció al puesto de Embajador que tenía.
La dignidad de un enorme poeta, ensayista y escritor. Gesto mayúsculo.
Si hay dignidad en América ésa la encontramos en otras naciones.
Pero México.
México es una gran marejada de estiércol.
Allí son los traficantes de drogas quienes reinan en las calles y, en los últimos años, son los que han causado millares de muertos.
Y las autoridades siguen sin hacer algo. Al contrario: pareciera que se vincularan con la mafia. No sería nada de extraño.
Colombia le sigue los pasos.
Drogas y niños delincuentes y niños asesinados. Y mujeres y ancianos asesinados. Verdaderos regueros de sangre.
Y el gobierno tampoco se mueve para salvar vidas.
En medio de carnavales bufonescos –de libros, de comparsas, de turismo- esos países quieren mostrar otra cara.
¡Inútil!.
Ya lo dice el refrán: “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda”.
A Calderón y a Santos debieran hacerles un monumento rojo, intensamente rojo, para que ese color hablara por todos los crímenes cometidos en sus países.
Y ojalá, a sus pies, hubiese una fuente en la que cayera constantemente tinta roja.
Los representaría muy bien.
¡Cuán doloroso lo de México, la patria que tuvo a grandes revolucionarios, a hombres muy consecuentes!
Baste recordar a Emiliano Zapata, a Pancho Villa y a los hermanos Flores Magón para recordar a un México lindo y querido.
Pero México desde hace ya medio siglo, o más, es una porquería…Es una maldición para sus propios ciudadanos, víctimas constantes de prisión, tortura y asesinato.
De parte del Estado, de parte de las mafias de la droga y de ambas a la vez.
Los artistas y otros grandes personajes del México actual dan un poco de luz a esa patria dolorosa.
Son pocos, muy pocos: los grandes mexicanos de noble corazón. Y muchos, millones, son los mexicanos que callan frente al terror…pero que sienten en sus pechos la angustia de la muerte de sus compatriotas.
¡Pobre México! ¡Cuánta falta te hacen gobernantes como Lázaro Cárdenas, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles!
José G Martínez Fernández

viernes 30 de diciembre de 2011

ALFONSO CARREÑO UN POETA DE LA ESPAÑA DEL VEINTE

Por José G. Martínez Fernández.
 Leyendo una revista que yo poco conocía –HORA DE POESÍA- en su edición de Mayo-Agosto de 1988, me encuentro con poemas de un autor que desconocía totalmente: Alfonso Carreño.
Son ocho poemas. Todos de excelente factura.
El poeta es español, al igual que la revista.
Me entero que murió medianamente joven.
Nacido en 1932 dejó de existir –precisamente- cuando la publicación estaba a punto de aparecer: Agosto de 1988.
En su poco más de medio siglo de vida Alfonso Carreño publicó algunos libros, entre ellos: Elegía para mí mismo (1955); Huésped en la materia (1979); Réquiem por Javier Serrano (1987) y unos cuantos más.
Para graficar algo de la calidad de su lírica leamos uno de sus poemas.

MIENTRAS AGONIZO

A la vera de nunca
calendarios ajenos
deslíen los confines
de mis sentidos, hechos
el último cansancio
desnudado del cuerpo.

Briznas de otras sustancias
me germinan adentro
horas que van dejando
de ser en su comienzo.

Y algunas manos, como si acordaran
inexorablemente que no puedo
seguir estando, entornan
mis párpados desiertos
y ocultan a estos ojos gustativos
la hospitalaria suavidad de un techo.

Belleza plena en muchas líneas de su lírica nos emocionan. Seleccionamos: “El último cansancio/ desnudado del cuerpo”; “Briznas de otras sustancias/ me germinan adentro”.

El último cansancio será su último dolor, la entrada en la muerte, porque en su cuerpo germinan las materias de esa muerte.

Para mí conocer a este poeta ha sido una grata novedad. Su poesía sin mayores artilugios, sólo con la pureza misma del verbo matriz de su lírica es muy clara y podemos entender el poema (y sus otros poemas) sin un esfuerzo mayor.

Gran poeta Alfonso Carreño: un bardo desconocido que se nos aparece en el umbral de la gran poesía española de la segunda mitad del siglo veinte.

Jose G. Martinez Fernandez

¡FIN AL MONOPOLIO DE CONSERVADORES Y NOTARIOS!

Por José G. Martínez Fernández.
 
Al fin, después de tantos años de vivir bajo las especulaciones económicas de los Notarios Públicos y Conservadores de Bienes Raíces en Chile, se ha propuesto –desde cúpulas administrativas públicas- que no puede seguir existiendo monopolio de los mismos; ya que ello lleva, como se ha podido advertir, a una colusión en los cobros por hacer papeles.
Los que hicieron las farmacias, lo que han hecho los productores de aves, lo que hacen los bancos (al que aún no les cae la Ley Antimonopolios ), le va a suceder a los Notarios y Conservadores que, en Chile, conforman un grupo privilegiado. Otro organismo que se ha privilegiado en la medida que al ser pocos en el caso de los Notarios pueden cobrar lo que quieren…Al hacerse ciertos cambios ahora y al aumentarse el número de ellos los precios por sus servicios tienen que tender a la baja.
Peor es el caso de los Conservadores. Hay Conservadores que abarcan varias comunas y como ellos son los únicos Ministros de fe en sus tareas. Éstas le acarrean cientos de miles de clientes: son los casos de los Conservadores de Bienes Raíces de Santiago, de La Serena , de Puerto Varas, entre otros.
Esos señores llegan a ganar –sólo para ellos- más de DOSCIENTOS MILLONES DE PESOS AL MES (Cuatrocientos mil dólares).
Ya habíamos denunciado eso en una crónica de hace algunos años. No era posible que el Conservador de una ciudad lo fuera, a la vez, de las ciudades vecinas.
Todo se lo “comían” ello.
Me explico: El Conservador de Santiago, lo es de la capital de Chile y de varias comunas:  Ñuñoa, Providencia, Quinta Normal, entre otras de las que conforman el radio urbano de la metrópolis, pero saliendo de aquí…alcanza a lugares que están varios kilómetros más allá: Lampa, Curacaví, etc.
Toda una concentración de lugares que sólo ese Conservador puede manejar…y, por ende, todos los que tramitan inscripciones de propiedades de varias decenas de comunas deben recurrir a él.
Lo mismo pasa con La Serena…Lo mismo con Puerto Varas…Lo mismo con los Conservadores de otras numerosas comunas chilenas.
Esta vergüenza que denunciamos –como dijimos- hace unos años, parece llegar a su fin; luego que algunas autoridades, al fin, dijeran que eso era ilógico.
El otro monopolio, el de los Notarios, también, ha sido “afectado”, porque se crearán nuevas formas de tramitar (menos dinero para sus ya grandes fortunas) y entrarán –de seguro- nuevos Notarios.
Por fin Chile podrá liberarse de estos verdaderos buitres.
Y es increíble que ellos se hayan reunido para reclamar por ello.
¡No tienen vergüenza!
Que en cada ciudad existan más Notarías es esencial; que los Conservadores de Bienes Raíces lo sean de una sola ciudad…es más esencial.
Terminar con el monopolio y colusión notarial y de conservadurías…permitirá a la gente pagar lo que es justo…No más.

lunes 19 de diciembre de 2011

EL PEOR ESPAÑOL DEL MUNDO

Por Camilo Marks
(Columna de opinión publicada en Cooperativa.cl)
Sobre la necesidad de hablar inglés como herramienta indispensable para el trabajo y el triunfo social y económico se ha vociferado tanto, se ha escrito tanto y se han dicho tantas tonterías, que una nube espesa de asentimiento sobrevuela por encima de ese acuerdo tácito que impide cualquier debate: nadie lo discute, es un dogma.
Sin embargo, en países como España, Italia, Francia, Grecia o Alemania, un porcentaje que va del 63% al 90% de la población desconoce íntegramente alguna lengua extranjera y el interés por aprenderla es nulo.
Muchos problemas tendrá la Unión Europea, pero en materia intelectual sigue a la vanguardia del mundo. En Estados Unidos, por el contrario, hay una creciente demanda para estudiar español, lo que es natural, ya que en pocos años la lengua de Cervantes predominará sobre todas las otras en dicho estado.
Hace un tiempo, Neill Davidson, ciudadano británico residente en Chile, en un castellano envidiable, opinó en “El Mercurio” que bastaba y sobraba con las 100 mil personas que dominan el inglés para las escasas necesidades del país; la columna era irrebatible e incluso comprobaba que esa cantidad de gente era excesiva para la real eficacia, en suelo patrio, de ese idioma.
Hoy día, deben saber inglés unas 200 mil almas, de lo que se deduce que de poco o nada les sirve a muchos de ellos.
Ese inteligente análisis pasó desapercibido por la época en que fue escrito: se hacía mofa de la entonces ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, por su mal manejo del inglés (como si los dirigentes estadounidenses fueran políglotas), un miembro del gabinete anunció que en poco tiempo Chile sería trilingüe, pues el mandarín se incorporaría a las escuelas, la euforia economicista vivía su apogeo y se vaticinaba nuestro inminente ingreso al club de las naciones desarrolladas.
La insondable crisis de la educación, que este año quedó al desnudo, ha apagado un poco la manía anglófila. Pero no del todo. Los diarios y revistas, la propaganda, las voces autorizadas, los que poseen tribuna abogan por la perentoriedad del inglés como instrumento fundamental para avanzar…en lo que sea.
Es una perogrullada expresar que para conocer otro lenguaje, primero es imprescindible tener un conocimiento acabado del nativo. El castellano que se habla y escribe en Chile debe ser el peor del orbe.
Excluidas las radios y la televisión, donde se emite una jerigonza ininteligible, los medios escritos, casi sin excepción, dan cuenta de esta ruina: faltas ortográficas espantosas, errores básicos de sintaxis, que hacen incomprensibles los textos, disparates léxicos, solecismos, barbarismos, idiotismos y muchas otras falencias, convierten a nuestros rotativos en especímenes de una decadencia lingüística sin precedentes.
Tenemos páginas enteras elaboradas por periodistas sin la más mínima conciencia idiomática o por presuntos especialistas que no distinguen lo más elemental de nuestra gramática.
No es raro que así sea dada la nula importancia del ramo de Castellano, que ahora se imparte con varios nombres y de la forma más acelerada, sin lecturas, sin composición, sin escritura.
Antes de la PAA, reemplazada por la PSU, era una asignatura esencial y todo aquel que rendía Bachillerato, debía pasar rigurosos exámenes de comprensión y ser capaz de escribir de una manera decente.
Lo mismo ocurría con inglés y francés, que se enseñaban por 6 años, y quienquiera quisiese ingresar a la universidad, debía demostrar su aptitud en uno de esos lenguajes.
Paradójicamente, a mediados de los 60, todo el que podía dar el paso a la universidad, si no dominaba una lengua extranjera, al menos algo sabía de ella.
Cinco décadas después, ningún estudiante que se matricula en institutos superiores conoce el español básico.
Ni qué decir tiene, el inglés o el ya extinto francés están abolidos del ámbito cognitivo de los jóvenes que se embarcan en competitivas o superfluas carreras.
Los colegios privados, con matrículas prohibitivas, excluyentes, de importancia reducidísima, son la excepción a esta regla. Con todo, se trata de una excepción relativa: no se ha comprobado la permanencia del aprendizaje de idiomas y es probable que con la falta de uso, lo aprendido se pierda con celeridad.
En resumen, los que obtienen la licencia secundaria no saben un ápice de castellano ni, mucho menos, de inglés.
¿Con qué ropa, entonces, se pretende que la totalidad, la mayoría o una porción importante de la población chilena sepa el idioma de Shakespeare, Dickens o las hermanas Brontë?
Porque los anglómanos están lejísimos de preconizar la lectura y el estudio de la literatura británica o norteamericana. Tampoco experimentan ninguna curiosidad por la historia, la filosofía, la antropología o cualquier disciplina ligada con las humanidades y por los egregios nombres de esas esferas provenientes de Inglaterra o Estados Unidos.
Nada de eso. Los partidarios de meter el inglés con camisa de fuerza proclaman que es trascendental para hacer negocios. ¿Qué negocios?
¿Minería, comercio exterior, agricultura, pesca u otras industrias?
¿Cuántos laboran en estas actividades? Una fracción mínima de chilenos que, tal vez, chapurrean en otro idioma y tal vez apenas se dan a entender en español.
El resto, empleados públicos, obreros, artesanos, trabajadores del campo, dueñas de casa, vendedores ambulantes, mendigos, presos y un largo etcétera, o sea, la inmensa mayoría, deben contentarse con ingresos miserables y hacer frente a lo que es vivir en la desigualdad extrema.
¿Mejoraría su situación si aprenden inglés?
La última pregunta es tan ridícula como los ejemplos con los que se suele ilustrar la trascendencia de ese lenguaje: es obligatorio en Singapur, con dos millones de habitantes que se entienden en malayo o en Suecia, con escasa densidad demográfica y uno de los estándares más altos del planeta.
Si queremos adquirir cualquier tipo de formación cultural, comencemos por el castellano. Mucho después, podríamos aventurarnos en lenguas distintas, aun cuando jamás de los jamases seremos un país bilingüe.
Camilo Marks
Nota del autor :(En este artículo, español y castellano son sinónimos).

jueves 15 de diciembre de 2011

LA REBELIÓN DE LOS PEONES

de Andrés Antonio Alburquerque Fuschini, el jueves, 15 de diciembre de 2011 a la(s) 11:53
Este equipo de la “U” encandila con sólo una estrella en la cancha; los demás son gregarios que corren y corren al servicio de una causa, controlados por la batuta de un técnico que no aspira sino al sueño de todo entrenador: hacer jugar a todos en su máximo nivel y potencial.

Lo de Johnny Herrera hace algunas semanas fue una más de sus patochadas: que a todos estos jugadores de Universidad de Chile ya se los querrían Colo Colo o la UC, dijo el arquero, de excelente campaña este año. Permítame discrepar absolutamente: salvo Eduardo Vargas, los demás no pasan de ser buenos jugadores e, incluso, algunos son simples obreros al servicio de una gran obra de ingeniería.

¿Qué tiene la “U” para ser el mejor del continente sin un gran despliegue técnico? Ingredientes de sobra en lo físico, anímico y táctico.
Cada uno de los muchachos corre -como diría Sergio Livingstone- una barbaridad. Lo de Matías Rodríguez es simplemente impresionante. Dueño de toda la franja derecha, se le ve sin distinción entre los zagueros y los atacantes, y aunque en esta última faceta su aporte es menor, su trabajo de cabeza gacha y pulmones abiertos termina siendo hasta emocionante.
La labor de Marcelo Díaz, un rescatado desde las tinieblas, es también digna de destacar. Con una confianza jamás alcanzada pues siempre fue suplente, el volante se cree tanto el cuento que ahora es capaz de acaparar los disparos de distancia, los tiros libres al área y hasta puede meter pases en cortada que antes no estaban ni en sus sueños. También es de los que corre sin pausas, como -la verdad- todos los que entran a la cancha.
Porque es ahí donde los azules destruyen a sus adversarios. La recuperación de la pelota es lo que se busca a ultranza, porque Jorge Sampaoli sabe que esa es la llave de la felicidad. La idea es tan antigua como sabia y difícil de conseguir: si el rival no tiene la pelota es imposible que nos haga daño. Por eso trabajan todos en quitar el balón lo más pronto posible y, ojalá, lejos del área propia. Así nacieron muchos goles de esta “U” que encandila por su sencillez y disciplina.
En este aspecto lo que ha hecho Charles Aránguiz (apellido ilustre para los azules de corazón) es para destacar. De paso sin gloria por Colo Colo, en esta “U” parece haber encontrado el equilibrio perfecto, pues representa el Ying y el Yang del equipo. Si él anda bien, la “U” despedaza sin compasión; en caso contrario, le cuesta más. Y si de igual forma el equipo consigue la victoria es porque en este cuadro casi nadie es imprescindible.
Cercanos al ideal alcanzado por España en el Mundial (con tres o cuatro figuras fue lejos el mejor equipo por su despliegue físico y táctico) y parientes pobres del Barcelona y sus millones y figuras rutilantes, los azules no le temen a nada ni a nadie. Capaces de golear a Flamengo a domicilio y pasearse ante LDU en la finalísima (perfectamente pudo jugar sin arquero), el conjunto modelado por Sampaoli sabe que su fortaleza está en la verticalidad de sus ataques, en el traslado rápido, en la pierna fuerte, en el corazón intacto. Y en el orden estratégico y táctico.
Porque esta “U” copa los sectores del campo; apura cuando tiene que apurar y se da el lujo de jugar sin armadores, sin “10”. Cuando juega, Lorenzetti se transforma en “nueve y medio”, detrás de los delanteros, a la caza de una pared equilibrada para que definan los que tienen que definir.
Y los que tienen que definir son esencialmente tres: Canales y sus lagunas; Castro y su casi insensato e inmaduro egoísmo, y Eduardo Vargas, que es el crack y que cuenta con los favores de todos para brillar. Rivarola, Gabriel Vargas y Gallego representan sólo la emergencia, porque para la “U” basta con la imaginación, rapidez y desparpajo de “Edu” y su toque de distinción.
En cuanto a lo anímico, nada nuevo. La “U” ha sido, es y será el equipo místico por excelencia del fútbol chileno. El que agota todas sus fuerzas, el que derriba paredes de tanto soplar y soplar, lo que unido a lo ya expuesto, da como resultado un equipo maduro y equilibrado, en donde todos juegan en su nivel máximo (que lo diga José Rojas, eterno soldado raso ahora pretendido por clubes extranjeros, según se comenta) y que pasó por arriba de todos en esta Sudamericana, con una campaña portentosa digna de la más envidiable obra de ingeniería.
Una obra inmensa y admirable, que cuenta con un capataz de lujo (Sampaoli y su bien estudiada humildad), un especialista en los trabajos de terminación perfecta (Vargas) y 10 peones que se sacrifican de sol a sol, que no se achican ante ningún desafío y que se rebelaron contra 84 años de zozobras y frustraciones para poder degustar los manjares más dulces de la gloria.
Andrés Antonio Alburquerque Fuschini