jueves, 10 de julio de 2008


La cuchufleta del año
Columna de Antonio Gil
publicada en el diario "Las Ultimas Noticias"

En un arrebato de ingenio descomunal, y buscando agarrar una lonja del gran show mediático, desplegado por todo el mundo, el brillante comité creativo del gobierno ha sugerido a la Presidenta Bachelet que postule a Ingrid Betancourt al Premio Nobel de la Paz. Qué gran idea.
Ya para nadie es un misterio que las FARC habrían recibido veinte millones de dólares por la liberación de Betancourt, aunque no se tratara de un negocio con las fuerzas guerrilleras propiamente tales, sino de una transa realizada en forma personal con un alto dirigente de esa organizaqción, el supuestamente “capturado” comandante César. Misteriosamente Suiza, Francia y España estarían dispuestos a recibir a éste y al otro guerrillero atrapado, y darles una nueva identidad, para evitar su extradición a Estados Unidos, donde al parecer están muy tentados de desconocer el pacto acordado con los ex “gerentes” de las FARC.
En medio de este raro guisado, y haciendo gala de un oportunismo tan insuperable como ramplón, el canciller Foxley ha saludado a la cámara y, muy circunspecto, ha anunciado la postulación de la nueva Helena de Troya, “rescatada” de los pantanos y espesuras de aquellas selvas y oscuridades inhóspitas.
Nos asalta una duda: ¿Por qué el Nobel de la Paz y no el de Física o el de Literatura? ¿Qué ha hecho ella por la paz del mundo? Da lo mismo. Parece ser que los chilenos tenemos un instinto especial para hacer el ridículo y colgarnos del chirimbolo que sea con tal de figurar en la escena mundial.
Nuestra flamante candidata al Nobel de la Paz, con su aspecto lozano, su pelo reluciente, su soltura, su teatral viaje a París, ha resultado para los creativos del regimen bacheletista un bocado irresistible. ¿Cómo no aprovechar de alguna manera el boom Betancourt? Es una lástima que toda la operación, a fin de cuentas, se tratara sólo de un cerro de plata depositada en algún paraíso fiscal, pero eso hoy es lo único que mueve al planeta, no el heroísmo o el coraje de un puñado de guerreros, como antaño.
¿Qué importan los detalles? Uribe se llena de gloria, el mundo salta alborozado, Chávez pierde una partida importante y, lo que es más loable, la historieta tiene un the end feliz.
Nuestra Presidenta y su canciller se asoman, ufanos, con sus grandes cucharones, al caldero donde se cuece la farsa. También quieren su parte de esta fantástica puesta en escena. ¿Por qué no? Hoy, cuando todo es ficción mediática que nadie se preocupa siquiera de disimular, cuando todo es cuento, tele, fotos de portada repetidas hasta el infinito, Chile no puede quedarse atrás. La “verdad” es sólo una patraña del siglo pasado, algo que debemos acostumbrarnos a olvidar.
Lo cierto es que no hay motivo alguno para que Chile no se suba por el chorro, aunque eso nos ponga en el centro de una gran pantalla truculenta y descarada, cual Señor Corales del circo internacional. La realidad hoy es una gigantesca cuchufleta, y Bachelet y sus creativos, a nombre de todos los chilenos, no tenían por qué quedarse debajo de la mesa. Es realmente lamentable que no exista un Nobel a la cara de palo.


Nota de la redacción:
Esta columna fue publicada en el diario “Las Ultimas Noticias” de Santiago de Chile, el 10 de julio de 2008. El mencionado periódico es uno de los más populares del país y basa su venta en la explotación del periodismo liviano y de la llamada farándula. Sin embargo, y como una buena contradicción, tiene un equipo de periodistas y columnistas de gran calidad, respondiendo a una tradición de muchos años (Daniel de la Vega, el gran escritor chileno, fue una de sus plumas). La columna en mención fue escrita por Antonio Gil, novelista y columnista de gran prestigio y uno de los bastiones en la lucha en contra de la “imbecilización” de las masas a través de los medios de comunicación.
Agregado: Llama la atención el buen estado de salud de Ingrid Betancourt cuando sólo hace un tiempo fue difundido un video en el que se la mostraba famélica, pálida, débil y “con pocas fuerzas para seguir aguantando” de acuerdo a sus palabras. El radical cambio refuerza la idea del pago por su rescate, pues en las últimas semanas fue sometida a sobrealimentación y a un régimen de recuperación que salta a toda vista. Todos estamos felices por su libertad y la de los otros rehenes. Nadie puede estar privado de la libertad cuando no existe un crimen. Pero eso no atenúa la indignación ante el intento de manipulación de las masas a través de los medios, mediante una puesta en escena que no responde a la realidad.
Otro agregado: "Cuchufleta", en la jerga popular chilena y, seguramente en la de otros países latinoamericanos, significa trampa, truco, mentira o engaño al que se recurre con el fin de obtener una ventaja.
EOP

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